Mientras esta mañana el Principe Guillermo y su novia Kate contraían matrimonio, en la Baldorioty se investigaba una balacera que atentó con la vida de inocentes. En Guaynabo recogían un cadaver víctima del crimen que nos asedia. Mientras se ponían a funcionar millones de dólares en cámaras y transmisiones internacionales, en Santurce muchos se quitaban los cartones de encima para comenzar la jornada en las luces pidiendo dinero. Sin embargo, mientras eso pasaba, todos los canales de televisión local nos restregaban en la cara la pomposidad de una gente que ni sabe que existimos.
Nuestra realidad no es su realidad. Que en pleno siglo 21 paralicemos el mundo por cosas como esa dista mucho de lo que necesitamos como sociedad. ¿Seguirán nuestras niñas aspirando a encontrar el príncipe que las salve? ¿Acaso entendemos como sociedad algo de esa cultura? No tengo nada en contra de la realeza, pero creo que hay cosas más importantes. Creo que debiéramos presentar modelos que respondan a nuestras realidades y que atiendan nuestros problemas.
Los cuentos de hadas son necesarios, nos ayudan a escapar de nuestra cruda realidad, pero no podemos sustituir nuestra realidad por ello. No predico una abstracción, una enajenación del mundo. Sólo me pregunto si con la rigurosidad que se ha cubierto la boda, hemos cubierto otras cosas que realmente nos afectan.
Finalmente los dejo con una curiosidad histórica. Un día como hoy, 29 de abril, pero de 1797, los Ingleses recibían una de sus peores derrotas militares de la historia cuando nos invadieron ese año. Interesantemente los puertorriqueños sabemos más de la boda que de todos los encuentros militares que hemos tenido con ese país. No me quiero imaginar que hubieran pensado el grupo de milicianos que luchaba en el Castillo San Cristóbal contra los ingleses ese día si nos vieran tan emocionados con los príncipes...
viernes, 29 de abril de 2011
La BODA Real
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Marcos A. Vélez
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martes, 12 de abril de 2011
San Gasoducto (Letanía)
En la última reunión del Gasoducto, habían llevado galletitas y piscolabis para amenizar los planes de cómo empujarían esta maravillosa idea. Allí estaban el gobernador, Miguel Cordero, el publicista del gobierno (que dicho sea de paso, es tremendo webmaster), y varios contratistas expertos en construir via$ verde$. Al final decidieron terminar con un momento de reflexión; Miguel Cordero sacó una guitarra que tenía por allí y el gobernador aclaró su garganta y entonó esta letanía:
San Gasoducto,
empujemos este conducto.
Ay San Contrato,
Que se chave si los mato.
Ay San Unguento,
guisaremos con este cuento.
Ayúdanos San Dinero,
Que si no se da esto me muero.
Ay San Antón,
ganaremos un montón.
San Lavatón,
loanunciaremos.com.
San Exabrupto,
yo creo que el pueblo es bruto.
Santa Mariluz,
y no bajará la luz.
Santa Elegía,
esto no es ecología.
San Alcanfor,
politiquear es mejor.
AMEN
Después que terminaron había un ambiente de comunión y respeto. Todos reflexionaban sobre lo beneficiosa que era la vía verde que comenzaba a fluir por los bolsillos de los contratistas, publicistas, amigos y empresarios. Entendieron que la Vía Verde era necesaria, se pusieron los tapones en los oídos, se acomodaron bien las gríngolas y salieron a descansar.
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Marcos A. Vélez
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domingo, 6 de marzo de 2011
Alejandro y la retórica del cambio
El discurso de los que ostentan el poder y de aquellos que pretenden alcanzarlo está predicado siempre en la credulidad de los que le siguen. Las huestes que potencian las posibilidades de los aspirantes, fomentan y perpetúan el servilismo que caracteriza nuestra cultura política. El anuncio del senador Alejandro García Padilla acerca de su aspiración a la gobernación, nos anuncia la realidad vigente de un país que ha depositado sus esperanzas tradicionalmente en un grupo pequeño, resignado a esperar que los sueños depositados se conviertan en realidad algún día.
El senador García Padilla, al igual que Fortuño y que los demás candidatos anteriores han ubicado la debilidad del electorado entendiendo que estos están ávidos de una figura que implique algo nuevo. La retórica del cambio empleada por estos políticos parte de la premisa de que siempre es necesario cambiar lo actual, que la realidad vigente no sirve y que es necesario un nuevo panorama. Sus estrategias apuntan a la esperanza del pueblo de que venga algo mejor que los ayude a salir del atolladero en que viven constantemente y apuestan a que esa solución se concentra en una persona.
Los eternos proponentes del cambio han abusado de la fragilidad de liderato del país. Para ellos la solución viene, pero viene en manos de uno, que, cual Mesías enviado salvará al pueblo del marasmo. Es así como acceden el poder y como lo manejan. Todo gira alrededor de uno y el colectivo se supedita al uno.
Puerto Rico ha tenido que vivir la comedia de las ínfulas de mesías cada cuatro años, para luego, enfrentarse a la realidad de que las cosas no se resuelven por las manos de una persona. Aquel que pretenda salvar el país sin contar con el colectivo sufrirá de la decepción colectiva. Pasaremos por el mismo camino del cuatrienio actual: de la emoción del cambio a la decepción y luego a la resignación. Ojalá y veamos la luz antes y forcemos a los líderes a escuchar el pueblo, mientras sea al contrario llegarán muchos mesías más a enamorarnos con sus cantos de sirena.
El senador García Padilla, al igual que Fortuño y que los demás candidatos anteriores han ubicado la debilidad del electorado entendiendo que estos están ávidos de una figura que implique algo nuevo. La retórica del cambio empleada por estos políticos parte de la premisa de que siempre es necesario cambiar lo actual, que la realidad vigente no sirve y que es necesario un nuevo panorama. Sus estrategias apuntan a la esperanza del pueblo de que venga algo mejor que los ayude a salir del atolladero en que viven constantemente y apuestan a que esa solución se concentra en una persona.
Los eternos proponentes del cambio han abusado de la fragilidad de liderato del país. Para ellos la solución viene, pero viene en manos de uno, que, cual Mesías enviado salvará al pueblo del marasmo. Es así como acceden el poder y como lo manejan. Todo gira alrededor de uno y el colectivo se supedita al uno.
Puerto Rico ha tenido que vivir la comedia de las ínfulas de mesías cada cuatro años, para luego, enfrentarse a la realidad de que las cosas no se resuelven por las manos de una persona. Aquel que pretenda salvar el país sin contar con el colectivo sufrirá de la decepción colectiva. Pasaremos por el mismo camino del cuatrienio actual: de la emoción del cambio a la decepción y luego a la resignación. Ojalá y veamos la luz antes y forcemos a los líderes a escuchar el pueblo, mientras sea al contrario llegarán muchos mesías más a enamorarnos con sus cantos de sirena.
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Marcos A. Vélez
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