Comparto mi reflexión sobre el proceso eleccionario del pasado martes para que sirva de base en sus discusiones y análisis sobre este evento. Mis opiniones son sólo eso, opiniones. Parten de mi conocimiento sobre la historia de Puerto Rico y mi percepción de los procesos políticos en el país. Espero que la lectura los lleve a formar otras discusiones, aquí en la red o en otros lugares.
Las lecciones de las elecciones
Creo que a partir de los resultados de las últimas elecciones, es necesario que tanto el país como los líderes y protagonistas, aprendan las lecciones que otorgan estos procesos, para que podamos tener un mejor país, que camine hacia adelante, y no hacia atrás. Creo en primer lugar que la lección más grande la tiene el PNP: la victoria abrumadora obtenida en las elecciones del 2008 provocó una hemorragia de autoritarismo en algunos sectores del PNP que los llevó a pensar que no tenían que rendirle cuentas a nadie por lo que estaban haciendo. Si bien lograron obtener el voto de un gran sector del país, no podemos adjudicar esto a que la gente estaba completamente de acuerdo con lo que hizo el partido en su estadía en el gobierno. El novoprogresista regular vota por su partido o se queda en su casa; es un voto que rara vez oscila y que no tiene atracciones hacia el PPD y mucho menos hacia los partidos minoritarios. Por lo tanto un voto PNP no necesariamente habla de un apoyo a la gestión.
La mayor prueba de mi argumento es la manera en que los votantes manifestaron su descontento por los candidatos y mantuvieron su lealtad hacia los que entendían eran sus legítimos representantes o los ideales que los representaban. El voto anti-Fortuño, pero pro-Pierluisi deja claro la intención del voto en contra, de la misma manera en que se dio un voto en contra con la gobernación de Aníbal Acevedo Vilá. Pierluisi salió menos afectado, quizás gracias a la debilidad de su opositor: un candidato más atractivo o conocido por el PPD, como lo fue Héctor Ferrer, le hubiera dado los 20,000 votos al PPD y hubieran obtenido ese escaño. Además, creo que Pierluisi contaba con la simpatía de muchos electores y eso logró que algunos emitieran un voto a favor de otros candidatos a la gobernación y le dejaran el voto de confianza a él.
Por otro lado, creo que el vuelco de la legislatura, le da al PNP la lección de que el pueblo rechaza la prepotencia con que se manejó esa institución en este cuatrenio. Ganar es una oportunidad para construir puentes, no para destruirlos, y los legisladores penepés (con sus excepciones) no entendieron eso. La elección por mayoría de votos de Thomas Rivera Schatz y de Jennifer González, no habla de un apoyo necesariamente a su gestión, sino que explica lo grande que es ese partido y lo beneficioso que es el voto íntegro sumado a la fama natural que tienen ellos por sus posiciones de liderato. Los líderes de mayor prominencia en los partidos siempre se llevan el voto del famoso "corazón del rollo" más el voto íntegro y logran entrar fuertemente. El segundo lugar de Bathia y Vega Ramos en el PPD, explica mi posición. Además la entrada de María de Lourdes Santiago (al momento de escribir esta columna, su elección no estaba 100% asegurada) muestra el arrepentimiento del elector de dejar fuera un tercer partido en la legislatura, como ocurrió en el cuatrenio que estamos terminando; las acciones prepotentes de legisladores como Rivera Schatz, probablemente provocaron que la campaña del PIP, diciendo que estos legisladores hacían falta, llegara a los electores, al menos en el caso del Senado. Además, muchas alcaldías se beneficiaron de la ola popular, cosa que no es extraña si miramos lo que pasó en el 2008; la gente tiende a llegar con un voto unificado cuando el gobierno de turno ha causado mucha controversia o malestar.
Si miramos lo ocurrido en las últimas dos elecciones, veremos que el pueblo no votó a favor de un candidato, sino que decidió votar en contra. La victoria de Fortuño y Alejandro no la podemos atribuir a las virtudes de los candidatos, sino a las debilidades de los opositores. Un Acevedo Vilá claramente debilitado dio una victoria contundente a Fortuño; un Fortuño con grandes problemas en su gobernación logró generar un voto anti gobierno que le dio la victoria a Alejandro. Debo hacer un planteamiento de tipo político en este renglón: Alejandro ganó por el mínimo teniendo de contrincante al gobierno más controversial desde los tiempos de Pedro Roselló. El gobernador electo García Padilla, pudo haber organizado un movimiento de pueblo para ganar arrolladoramente. Tuvo el tiempo y la exposición mediática para generar un entusiasmo en torno a su figura y no lo hizo. Por el contrario, optó por parecerse al gobernador y un poco más y perdía. Difiero de aquellos que dicen que Alejandro optó al final por hacer alianza con electores de otros partidos; creo que la campaña del voto útil es insultante y negativa. Creo que los anuncios quitando banderas o triturando votos, más que hacer alianzas logran insultar y ofender a los que piensan distinto. Vale la pena decir, que el llamado funcionó, lo que pone en perspectiva la debilidad de amarre que aún tienen esos partidos emergentes.
El caso del PIP creo que es más revelador. El candidato Juan Dalmau era la mejor carta de presentación de ese partido en los últimos 20 años. Es revelador porque creo que demuestra una realidad con la que el PIP va a tener que trabajar: ya no son un 4% de los electores. La teoría del salto de electores al PPD o del meloneo puede funcionar en una o dos ocasiones, pero si por tres elecciones corridas te mantienes por debajo del 3%, la realidad es que el partido no cuenta con esa gente. La gente otorga la firma para la inscripción por simpatía o cariño a la idea de que existan tres partidos, pero ya no están dispuestas a darle el voto. Creo que el PIP está obligado, si quiere seguir vivo y seguir siendo considerado como un partido serio, a hacer una reforma inclusiva. El PIP tiene que abrir sus puertas y convertirse en la casa de todos los independentistas y dejar el discurso de que porque tienen 60 años son los dueños del ideal. Además, debe haber una apertura a gente nueva, incluso más nueva que Dalmau, que no es tan nuevo porque lleva años en la vida pública.
Los partidos emergentes como el PPR, PPT y MUS tienen una salida: unificarse. A menos que el PPD legisle las alianzas formales entre partidos; estos tres partidos deben dejar de mirar sus diferencias y mirar sus semejanzas. Si sumamos los votos de los tres partidos suman casi 34,000 votos, que no representa aún un porciento de inscripción, pero la fuerza de sus candidatos juntos creo que hubiera logrado más. Si insisten en el discurso pipiolo de volver a inscribirse sin hacer un análisis de qué es lo que le conviene a ellos y al país, seguirán la misma ruta y no llegarán a la meta esperada. Dicho eso, creo que líder más aglutinador de los tres fue el Dr. Bernabe, lo que apunta a un favorecimiento de sus buenas ideas, y su atrevimiento a decir cosas que no son comunes en nuestra política.
El estatus
Creo que los resultados del Plebiscito están siendo mal interpretados por mucha gente. La atención de esos resultados no debe estar en la estadidad. La cantidad de papeletas en blanco siempre va a ser un elemento destructor para cualquiera que desee plantear que la estadidad ganó. Ahora bien, el triunfo del NO no tiene sombras encima. Para cualquier descolonizador que no sea goloso, ese debe ser el enfoque. Los independentistas serios, que su mayor deseo sea la descolonización, deben hacer lo propio. El PPD, que siempre estuvo en contra de este proceso, debe acoger la primera pregunta como punto de partida. Si el PPD se respeta, no puede hacer con esto lo mismo que hizo el PNP con la Unicameralidad. No podemos seguir ignorando este tema.
La otra revelación de este plebiscito es que la estadidad no es del PNP y que los populares no son todos favorecedores del ELA. El llamado del PPD fue a votar en blanco en la segunda pregunta; la mitad le hizo caso y la otra mitad le hizo caso a su conciencia y votó por el ELA Soberano. Por lo tanto esto plantea un nuevo panorama: el electorado se está moviendo lentamente a entender que el tema del estatus no está resuelto. Además refleja un electorado que no compra discursos completos y que poco a poco está aprendiendo a discernir y escoger como mejor le parezca. Hoy dia tenemos un partido estadista, uno independentista, uno soberanista y dos que aunque postulan que el estatus no es lo más importante, creen en la descolonización. Esto le plantea al PPD la definición ineludible: o se mueve a la derecha o se mueve hacia la izquierda, pero no puede seguir haciendo el juego de los Hernández Mayoral o de Rafael Hernández Colón, de tratar al electorado como una masa mensa que no puede distinguir el blanco del gris. El PPD tiene que mirar este cuatrenio como su periodo definitorio; si no hacen una transformación ahora, están avocados a morir, aunque hayan ganado las elecciones. Ojalá y entiendan su importancia histórica y jueguen a ese nivel.
Conclusiones
Los partidos mayoritarios lo seguirán siendo. Aquellos que favorecemos los nuevos integrantes en la política partidista lamentamos la caída estrepitosa de ellos. Sin embargo, le toca a los tres partidos de mayor edad, comportarse a la altura de su historia, de los ideales que los llevaron a fundarse, y rescatar ese norte. El gobernador García Padilla debe entender que los últimos dos gobiernos fueron sacados por el electorado y que él al igual que Fortuño entró por "default" y no porque haya demostrado grandes capacidades de líder. Si quieren engañarse pensando en la Ola de la Gente o el Tsunami Azul y esas tonterías propias de la campaña, en el 2016 el pueblo le votará en contra. Alejandro debe saber que su gobierno tendrá, al igual que el de Anibal y el de Fortuño, una situación económica delicada, si no escuchan a los sectores que pueden ayudar de verdad, fracasarán de la misma manera. Ahí está la academia que lleva décadas proponiendo cambios y nadie los escucha.
El PPD va a tomar desiciones difíciles, que nadie se engañe, aquellos que votaron por el cambio, sufrirán algunas decepciones, así que a madurar todos, que los tiempos nos lo están exigiendo. Sus promesas de campaña eran prometedoras en algunos aspectos: la legislatura, la UPR, los 50,000 empleos, la criminalidad... espero que la creatividad esté fluyendo porque si no, la fiscalización pública será brutal. Construyan un país que valga la pena y olvídense de las elecciones del 2016. La maldita costumbre de construir el país de 4 años en 4 años nos tiene agonizando en el piso. La costumbre de hacer políticas reformistas que funcionen como estribillos de campaña nos tiene sin futuro. Por ejemplo: las escuelas del Siglo 21 del PNP son buenas, pero hace falta un plan educativo a largo plazo; el plan del PPD de una ciudad Universitaria era bueno, pero hacía falta un plan para reformar la Universidad misma. Más planificación a largo plazo y menos a corto plazo. Gobernador, usted preocúpese por construir el país, la historia, nuestros nietos, se lo agradecerán.
EL PNP tiene que reevaluarse y aprender de sus errores: el poder no puede ser una excusa para gobernar sin escuchar. Hay que dialogar y hacer espacio para la oposición. No hay dudas que si presentan un candidato fresco pueden ganar las próximas elecciones, pero antes deben hacer una instrospección y analizar si quieren el poder por el poder o si quieren un país que valga la pena.
Finalmente, nosotros el electorado debemos madurar de una vez y por todas. Por el bien del país, por el bien de todos. Los colores, las banderas y las campañas políticas son buenas cada cuatro años, pero son destructivas si son todos los años. No matemos el país. Seamos justos sin dejar de ser severos con el nuevo gobierno. Juzguémoslos a la luz del futuro de nuestros hijos y no con el filtro multicolor que nos otorgan las campañas políticopartidistas que tan destruidas tienen nuestra sociedad. Que Dios nos ayude...
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viernes, 9 de noviembre de 2012
Mi reflexión y análisis sobre las elecciones
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Marcos A. Vélez
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jueves, 24 de mayo de 2012
Porque ser pobre es un "mamey" *
*Esta columna fue publicada en El Nuevo Día el 30 de mayo de 2012.
Ojalá con esa frase, que muchos hemos escuchado tanto en estos días, y que muchos otros han pronunciado, se pudiera explicar el problema grave de la pobreza de nuestro país. Es aún más difícil poder explicar la marginación social en la que vive gran parte de nuestra sociedad, dada la cantidad de beneficios materiales no indispensables que recibe esta población. Mucho peor, es la paradoja de ver cómo una buena parte de la clase trabajadora no tiene la capacidad económica para adquirir servicios como el tan mencionado Wifi.
Ojalá con esa frase, que muchos hemos escuchado tanto en estos días, y que muchos otros han pronunciado, se pudiera explicar el problema grave de la pobreza de nuestro país. Es aún más difícil poder explicar la marginación social en la que vive gran parte de nuestra sociedad, dada la cantidad de beneficios materiales no indispensables que recibe esta población. Mucho peor, es la paradoja de ver cómo una buena parte de la clase trabajadora no tiene la capacidad económica para adquirir servicios como el tan mencionado Wifi.
Desgraciadamente, la discusión se torna
para las gradas, y pagan justos por pecadores, desenfocando el verdadero
problema de este asunto. Los residenciales son los herederos de los arrabales
que multiplicaban en las décadas del treinta y cuarenta del siglo pasado. En
ellos se concentraban la mayor parte de las problemáticas sociales que vemos en
los residenciales de hoy. Sin embargo es la marginación con la que hemos
tratado a estos sectores como los residenciales, los barrios o las mentadas
comunidades especiales, que logran hacer más dramática la situación.
En un país como el nuestro donde nos
hacemos llamar primermundistas, todavía hay mucha gente que no tiene acceso a
una educación de primera, y que por consiguiente están casi destinados a vivir
en las condiciones que conocemos. Mientras nuestra sociedad reproduce abogados,
médicos, políticos e intelectuales de tercera y cuarta generación; al mismo
tiempo vemos generaciones que no logran salir de la pobreza y la marginación.
Por lo tanto, el problema no es que
Santini quiera dar Wifi a Llorens Torres, el problema es que sabemos que gran
parte de los que reciben esta beneficencia social, heredarán el Wifi a sus
nietos pero no habrán podido salir de la pobreza. Las comunidades pobres en Puerto
Rico son víctimas de las agendas electoreras como esta, que no buscan la
superación de los necesitados, sino un paternalismo trasnochado que no resuelve
ni resolverá nunca el problema. Los pobres no son los beneficiados, son las
víctimas de aquellos que saben que, otorgándole bienes y lujos, los mantendrán
siempre en la misma condición.
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Marcos A. Vélez
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domingo, 6 de marzo de 2011
Alejandro y la retórica del cambio
El discurso de los que ostentan el poder y de aquellos que pretenden alcanzarlo está predicado siempre en la credulidad de los que le siguen. Las huestes que potencian las posibilidades de los aspirantes, fomentan y perpetúan el servilismo que caracteriza nuestra cultura política. El anuncio del senador Alejandro García Padilla acerca de su aspiración a la gobernación, nos anuncia la realidad vigente de un país que ha depositado sus esperanzas tradicionalmente en un grupo pequeño, resignado a esperar que los sueños depositados se conviertan en realidad algún día.
El senador García Padilla, al igual que Fortuño y que los demás candidatos anteriores han ubicado la debilidad del electorado entendiendo que estos están ávidos de una figura que implique algo nuevo. La retórica del cambio empleada por estos políticos parte de la premisa de que siempre es necesario cambiar lo actual, que la realidad vigente no sirve y que es necesario un nuevo panorama. Sus estrategias apuntan a la esperanza del pueblo de que venga algo mejor que los ayude a salir del atolladero en que viven constantemente y apuestan a que esa solución se concentra en una persona.
Los eternos proponentes del cambio han abusado de la fragilidad de liderato del país. Para ellos la solución viene, pero viene en manos de uno, que, cual Mesías enviado salvará al pueblo del marasmo. Es así como acceden el poder y como lo manejan. Todo gira alrededor de uno y el colectivo se supedita al uno.
Puerto Rico ha tenido que vivir la comedia de las ínfulas de mesías cada cuatro años, para luego, enfrentarse a la realidad de que las cosas no se resuelven por las manos de una persona. Aquel que pretenda salvar el país sin contar con el colectivo sufrirá de la decepción colectiva. Pasaremos por el mismo camino del cuatrienio actual: de la emoción del cambio a la decepción y luego a la resignación. Ojalá y veamos la luz antes y forcemos a los líderes a escuchar el pueblo, mientras sea al contrario llegarán muchos mesías más a enamorarnos con sus cantos de sirena.
El senador García Padilla, al igual que Fortuño y que los demás candidatos anteriores han ubicado la debilidad del electorado entendiendo que estos están ávidos de una figura que implique algo nuevo. La retórica del cambio empleada por estos políticos parte de la premisa de que siempre es necesario cambiar lo actual, que la realidad vigente no sirve y que es necesario un nuevo panorama. Sus estrategias apuntan a la esperanza del pueblo de que venga algo mejor que los ayude a salir del atolladero en que viven constantemente y apuestan a que esa solución se concentra en una persona.
Los eternos proponentes del cambio han abusado de la fragilidad de liderato del país. Para ellos la solución viene, pero viene en manos de uno, que, cual Mesías enviado salvará al pueblo del marasmo. Es así como acceden el poder y como lo manejan. Todo gira alrededor de uno y el colectivo se supedita al uno.
Puerto Rico ha tenido que vivir la comedia de las ínfulas de mesías cada cuatro años, para luego, enfrentarse a la realidad de que las cosas no se resuelven por las manos de una persona. Aquel que pretenda salvar el país sin contar con el colectivo sufrirá de la decepción colectiva. Pasaremos por el mismo camino del cuatrienio actual: de la emoción del cambio a la decepción y luego a la resignación. Ojalá y veamos la luz antes y forcemos a los líderes a escuchar el pueblo, mientras sea al contrario llegarán muchos mesías más a enamorarnos con sus cantos de sirena.
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Marcos A. Vélez
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