jueves, 9 de junio de 2016

El brusco despertar: Puerto Rico ante su cruda realidad


El sueño de la razón produce monstruos. Francisco de Goya y Lucientes. Grabado. 1799.




"El sueño de la razón,
produce monstruos"

Puerto Rico ha vivido un largo sueño y hoy despertó bruscamente. Hoy vivimos uno de esos días que muchos niños en el futuro tendrán que memorizar para algún examen. Uno de esos días que duran más que su tiempo cronológico, porque su importancia hace que mucha gente lo vuelva a visitar. La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre el caso de Sánchez Valle sirvió para que mucha gente confirmara lo que sabía, y otros escucharan (o leyeran) aquello que habían rehuido por años: Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos y El Estado Libre Asociado muere de facto. Sin embargo, la decisión del Supremo fue acompañada por la aprobación en la Cámara de Representantes del Congreso del proyecto PROMESA, que no es otra cosa que la designación de una Junta de Control Fiscal para Puerto Rico, junto con un mecanismo de reestructuración de la deuda para que los bonistas de PR puedan cobrar.

La acumulación de cientos de años bajo una estructura política colonial ha provocado que el escenario político local se convierta en un espacio más de entretenimiento que de pensamiento real sobre los problemas que nos aquejan. Las ideologías son más bien un banderín de cháchara y fiesta que un motor para mover causas y lograr cosas. Desde la llegada de Estados Unidos a Puerto Rico en 1898, el acomodo político partidista ha permanecido casi intacto: aquellos que promueven una unión definitiva con Estados Unidos, los que promueven mantener una relación de dominio, con el nombre de relación amistosa o de mutuo acuerdo, y los que promueven la independencia. Es este último renglón que creo ha despertado bruscamente. 

La primera parte del siglo XX puertorriqueño no tuvo un activismo independentista que marcara una gran diferencia. No es hasta la entrada de Pedro Albizu Campos al ruedo político activo que el independentismo cobra fuerza real. Su decisión de luchar por la vía armada logró no pocos adeptos y ciertamente en más de una ocasión puso en aprietos al gobierno colonial. La gran persecusión de ese gobierno junto con el gobierno estadounidense sobre el independentismo logró que disminuyera el activismo masivo. La llegada del Partido Independentista Puertorriqueño conformó el partido político independentista de mayor influencia. Sus figuras, especialmente la de Rubén Berríos Martinez, lograron calar en el pueblo como líderes interesantes. Sus posturas en diversas áreas, políticas, sociales, económicas, han sentado pauta para legislación. La oratoria de muchos de esos líderes ha sido grandemente halagada. Pero eso no sirvió de mucho. 

El independentismo pasó de ser un sector perseguido, pero unido, a ser un sector dividido. Las múltiples facciones del independentismo boricua diluyeron aún más la propia causa por la que luchaban. Ganó, por muchos años, la propaganda del cuco; el miedo hacia la independencia corrió por la libre mientras los líderes y partidos independentistas decidían quién tenía el sartén agarrado por el mango. El Partido Popular descubrió esto muy temprano, y ganó mil contiendas electorales tomando prestado un voto que, de todas maneras, estaba abocado a no ganar. Las nuevas generaciones se formaron viendo al PNP y al PPD pelear por la administración de la colonia, viendo al PIP filosofar, y viendo a un grupo de sectores independentistas no electorales bandearse de un lado a otro sin calar en el pueblo.

Mientras tanto, el país se fue destruyendo poco a poco. Al inicio nos decían que la independencia nos traería la miseria y la miseria nos tocó a la puerta primero que la propia independencia. Los partidos coloniales perdieron toda la credibilidad. La fanfarria electoral se fue derrumbando a medida que también el país se fue vaciando. El mito del ELA se fue exponiendo cada vez más, dejando claro y contundente que somos una colonia de Estados Unidos. El imperio se quitó la máscara y nos dijo sin problemas que sí, que éramos un territorio, que lo demás era un cuento que ya no tenía utilidad seguir contando. Habló el congreso. Habló el Supremo. Habló el Ejecutivo. Nos dijeron de mil maneras que esto se acabó. En fin, se sentaron las bases perfectas para que el país se levantara y reclamara lo que por muchos años debió reclamar: gobierno propio, soberanía, independencia. Pero eso no pasó.

Durante todo ese tiempo, aquellas veinte facciones independentistas nunca llegaron a las masas. Nunca se preocuparon por educar al pueblo, que ciego por la fiesta electorera, nunca creyó otra cosa que no fuera la campaña de terror sobre la independencia. Nunca llegó una campaña que dijera con qué se come la independencia. Nunca llegó a las masas el mensaje claro de las ventajas del gobierno propio, de la relación comercial con otros países, de la viabilidad de la libertad. Nunca se desmintió. Basta con llegar a cualquier salón de clases, escolar o universitario, y preguntar sobre el tema para darse cuenta del gran desconocimiento de la mayoría.

Y así nos agarró la mañana y la tarde del 9 de junio de 2016. Se cumplieron los deseos que generaciones anteriores hubieran matado por ver. La colonia se quedó desnuda. Hoy debiéramos estar organizando los reclamos masivos para la descolonización. Si hubiéramos hecho el trabajo de educar al pueblo, hoy no estaríamos cuestionando cuál es la alternativa. Sin embargo, hemos dormido mucho y hoy nos despertaron. Hoy todos los sectores despertaron bruscamente a una realidad que llevaba rato sentada a nuestro lado. La trascendencia del día de hoy tendrá que ser estudiada tanto por lo que pasó como por lo que no pasó. Tendremos que estudiar cómo llegamos hasta aquí y por qué después de tanto, no hicimos nada. Por qué en el momento más crucial, la independencia no había avanzado un palmo. 

No obstante, aún hay tiempo. Ojalá y después de escuchar tantas vistas congresionales, después de ver tantos titulares, después de ver que todos los mitos se cayeron, después de este brusco despertar encontremos el lugar que nos corresponde, agarremos el timón y de una vez y por todas decidamos nosotros cuál es el rumbo que debemos tomar. 



viernes, 30 de octubre de 2015

Lecciones de guerra en una batalla de ideas


Tomado de The second world war in 100 objects online

Lo siguiente es una traducción de un fragmento de una conferencia brindada por Ravi Zacharias en el año 2000. La conferencia fue en Georgia Tech, y se tituló de la manera en que está titulada esta columna. Traduzco esto porque creo que hay grandes lecciones sobre las cuales necesitamos reflexionar. Hay grandes retos para la intelectualidad cristiana y la academia cristiana. Como académico, creo que se nos va la vida si no reflexionamos, y nos dirigimos a tomar un rol más activo como académicos cristianos. Espero que sirva para pensar.


[…basado en esto] he enmarcado el título de mi charla, “Lecciones de la guerra en una batalla de ideas”. Quiero que puedan entender dónde recae realmente la batalla y cómo luce el rostro del reto.
He elegido esta metáfora, además, por una experiencia reciente. Este verano estábamos en Francia para una conferencia y visitamos las playas de Normandía. Mi hijo de 19 años es un amante ardiente de la historia militar y estaba muy interesado en visitar Normandía. De manera que fuimos a varias playas –Juno, Utah y Omaha – y mientras caminábamos por los museos y cementerios estábamos muy impresionados por la realidad y el costo del desembarco del Día-D y la batalla de Normandía. Nos dio a todos una pausa para pensar cómo el mundo fue marcado y rescatado por la valentía de aquellos que estuvieron dispuestos a pagar con sus vidas. Hubo muchas lecciones que tomé de allí y de mis lecturas de los buenos libros sobre el tema, del historiador Stephen Ambrose. Permítanme enfatizar solo tres de estas lecciones.
La primera fue esta. Mientras las fuerzas tocaban la arena, ellos habían sido instruidos de, no importando cuán severo fuera el ataque o cuán rudos fueran los bombardeos, ellos tenían que continuar moviéndose. Lo peor que podían hacer era quedarse quietos. “No se queden quietos abrazando la arena. Manténganse moviéndose aún bajo una lluvia de balas o habrán dos tipos de personas: los muertos y los que están a punto de morir.”
Qué lección representa eso para nosotros en un tiempo en que el evangelio está bajo tal ataque en la academia. Nosotros tampoco debemos quedarnos atrás abrazando la tierra; debemos continuar moviéndonos. Preguntas surgen. Los retos nos saturan. La burla reina. Las caricaturas sobran. La cultura está llena de confusión. Hay una nube de cinismo rondando sobre nosotros. No debemos sentarnos atrás y quedarnos inmóviles. Debemos movernos adelante.
Hay una segunda lección que fue aprendida y que yo piense que nosotros, como hermanos cristianos que venimos de tantas disciplinas diferentes, vamos a entender. Una de las estrategias que los aliados utilizaron cuando descendieron en el campo francés fue utilizar muñecos de goma realistas a los cuales le ataron paracaídas, y que tenían explosivos dentro de ellos; de manera que cuando tocaban tierra explotaban o la gente les disparaba. Cientos de miles de estos muñecos fueron lanzados simultáneamente en diferentes lugares para provocar el fuego de los alemanes. Muchos alemanes gastaron municiones valiosas en esos soldados con paracaídas, sin darse cuenta que le estaban disparando a muñecos de goma. El ataque real estaba tomando lugar en otro lado, mientras esos paracaidistas falsos estaban gastando el arsenal y la artillería del ataque alemán.
Yo movía la cabeza incrédulo viendo la aplicación obvia para el cristianismo. Me pregunto si cuando estemos frente a Dios, el momento más doloroso será cuando escuchemos cuánto de nuestro tiempo gastamos disparándole a muñecos de goma, cuánta energía del alma y de la mente desperdiciamos en asuntos distractores y gente, mientras el verdadero saqueo está desarrollándose en lugares neurálgicos sin vigilancia.
La tercera lección fue de este incidente: un comandante llegó a la playa a darle órdenes a uno de sus capitanes. Señaló a una granja en la cual estaban atrincherados un puñado de soldados alemanes, cuyos disparos estaban siendo letales a los aliados. Había, de hecho, muchos viejos y bien construidos edificios de Normandía que proveían un lugar de asalto para los alemanes. Cuando se le pidió al capitán que atacara uno de esos edificios y lo ocupara, el capitán, lleno de miedo, le dijo a su comandante: “yo no sé cómo tomar un edificio como ese”. El comandante lo miró, un poco aturdido y le preguntó: “¿Usted no sabe cómo tomar un edificio?”. Él respondió: “No, señor”. El comandante le dijo, “deme tres o cuatro de sus hombres, un par de granadas, siga disparando y observe. Esta es la única ocasión en que voy a mostrarle cómo tomar un edificio ocupado por el enemigo.” Resaltando en esta increíble confesión del capitán, Steven Ambrose, en su libro sobre el Día-D, dijo esto: “La pregunta más grande es ¿cómo una persona pudo llegar a ser capitán no saber cómo tomar un edificio?”. El capitán tenía grandes destrezas en manejar espacios abiertos, playas grandes, pero no sabía cómo capturar un edificio pequeño donde había suficientes armamentos para destruirlos a todos.
¡Qué lección para nosotros en el entrenamiento teológico! Mucho de nuestro estudio ha sido para prepararnos para tomar espacios abiertos, llegar a las masas, cuando muchos se han quedado sin el entrenamiento para saber cómo tomar fortalezas y bastiones donde las ideas son opuestas a las ideas del Evangelio. La academia es el lugar donde los jóvenes cristianos y tal vez hasta facultad encuentran temibles tareas para las cuales no estamos preparados.

A parte de esas lecciones, un ingrediente que jugó un rol vital en la victoria de los Aliados fue su recopilación de inteligencia – saber cómo diferenciar entre lo que es cierto y lo que es falso. Wiston Churchill lo puso en estas palabras: “La cosa más valiosa en el mundo es la verdad; de hecho, es tan valiosa que muchas veces es defendida por un guardaespaldas de mentiras.”

jueves, 3 de septiembre de 2015

La educación del disparo


La conversación que aparece en la foto no debe ser extraña para nadie. Los tiroteos tan comentados de estos días entre los residenciales de Monte Hatillo, Monte Park y Berwind provocaron mi reacción; especialmente cuando vi el comentario de mi amiga Sheila, una maestra en una escuela al lado de Monte Hatillo. Lo triste es que me remontó a mi niñez. Me llevó a los años noventa en la escuela elemental de Las Vegas en Cataño donde más de una vez nos sacaron de la misma por amenzas de tiroteos, ¿La razón?: la maldita guerra entre residenciales.

Así nos criamos muchos. A la merced de la "misericordia" de un narco que se cree menos malo porque llama a una escuela para avisar que un tiroteo es inminente. Como si se fuera menos violento al sacar a los niños del salón. Como si se ganara una indulgencia al "salvarle la vida" a los pequeños que no cogerán el tiro, pero serán heridos por la falta de educación. Como si no fuera un trauma el tener que irse a casa a rápido antes de que caiga la lluvia de balas.

Los estudiantes de Sheila llegaron a contarle que durmieron en el piso, que los encerraron en closets, que los metieron debajo de la cama. ¡En CLOSETS! Y podríamos cerrar los ojos y pensar que ese es otro país. Podemos intentar escapar la realidad y caer en la negación, pero no: ese es el país que construimos, ese es el que tenemos.

Vivimos en un país donde hay niños que los sacan de la escuela para que no los alcance un tiro. Se supone que la teoría era al revés. Se supone que la educación los salvara, pero no es así, no en el país que vivimos. Vivimos en un país donde algunos tendrán que resignarse a eso porque no pueden tener algo mejor. Y no, no es que no quieren. Es que no podrán cambiarse de escuela, ni podrán mudarse de casa, ni podrán evitar ver la guerra que viven sus vecinos. Están destinados a aprender a sobrevivir, a batallar en un lugar donde aún impera la ley del más fuerte.

Y a ellos probablemente les exijamos que se hagan profesionales. Que echen pa'lante porque eso depende de uno. A ellos les diremos que dejen de vivir del cuento, y del gobierno, y de nosotros. A ellos les vamos a exigir que les guste estudiar y no deserten. A ellos les vamos a exigir que no se queden en la calle, que no agarren un arma, que no delincan, que no se maten en las calles. Les exigiremos porque creemos que nada de lo que vivieron en la niñez afecta. Les exigiremos igual que a los otros niños que nunca escucharon un tiro más allá de verlo en la televisión. Les pediremos que aspiren a lo más cuando la sociedad les dio lo menos.

Y no, no creo en el determinismo. No creo que porque seas de X o Y lugar vas a ser X o Y tipo de persona. Sé que todas las circunstancias pueden ser superables. Sé que se puede superar la adversidad. Sé que más de uno pensará, y me dirá: "tú saliste de ahí", "tú te superaste", "tú echaste pa'lante". El problema es que no podemos aspirar a tener un país que viva agarrándose de uno o dos que lograron "salir", lo que sea que eso signifique. No podemos aspirar a un país que mal forme una generación y que de diez salga uno que logre tener un mejor futuro. No podemos tener un país que dependa de que una golondrina haga verano.

Nos alegramos mirando al muchacho que "salió del caserío" y se hizo profesional, y se nos olvida que la mayor parte de los que se criaron con él no lo lograron. Muchos de mis amigos están presos o muertos. He vivido la desgracia de encontrarme amigos de mi niñez en la luz pidiéndome dinero. He sufrido la desgracia de saber que el chamaco con el que jugaba una cocinita lo mataron. He vivido la experiencia amarga de ver estudiantes morir por la misma situación.

Gracias a Dios muchos no les ha pasado esto, pero es grandemente injusto que sean tantos. Es injusto porque no le pasa igual a los que, por las razones que sean, tuvieron acceso a una mejor formación cuando pequeños. Es injusto porque no le pasa igual a los que tienen más recursos económicos. Eso se llama desigualdad. No podemos tener un país desigual donde las oportunidades dependen de cuánto se tenga en el bolsillo. No podemos tener un país donde el dinero sea determinante para una buena educación, para una vida en paz. No podemos tener un país donde un tiro te prive de un salón de clases.

Tristemente muchos de esos estudiantes de Sheila hoy tuvieron la educación del disparo. Hoy, después de pasar una noche de terror, fueron a la escuela para recibir una lección más de cómo cuidarse, de cómo sobrevivir. Y si no lo arreglamos pasarán muchas noches y días de esos. Y luego les exigiremos que den lo que nunca les dimos.

jueves, 28 de mayo de 2015

Jesús el emigrante: una reflexión para nuestros días a partir de Rut

"Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios." (Rut 1:16 RVR1960)

Los pueblos no son solamente los que están físicamente, sino los que se han ido, los que permanecen aún estando fuera. Aquellos que, por los avatares de la vida, se ven obligados o se sienten motivados a explorar nuevos rumbos; no por desprecio a su patria amada, sino al coste del dolor de abandonar lo suyo (y los suyos) para transitar por el camino de la adaptación. Camino difícil, oscuro a veces, que depara sorpresas inesperadas y encuentros cercanos con alegrías y tristezas, sin control de cuál de estas será la próxima en llegar.  

Ahí, en ese tránsito hacia lo inesperado, se encuentran miles de puertorriqueños cuyo destino ha sido interceptado por un aeropuerto, espacio que se ha convertido en un trampolín o válvula de escape inevitable. Nuestra emigración masiva presente, no es sino un giño que la historia nos ha hecho, acordándonos aquellas familias que antaño emprendieron el mismo camino, en la misma búsqueda de bienestar. Hoy, igual que en aquellos tiempos, unos gozan del éxito encontrado; otros se encuentran en el día menos pensado, acostumbrándose al sabor amargo de un experimento fallido, del "no me salió bien", del eterno "nunca pude regresar".

Y ese sabor amargo me acuerda la historia bíblica de Elimelec y su familia (Rut  1:1-5). Elimelec, al igual que muchos hoy, sale de su lugar en búsqueda de bienestar. El hambre de Belén lo lleva a las tierras de Moab. Allí llega con su esposa Noemí y sus hijos, sin saber seguramente, que nunca volvería a ver su tierra, que sus hijos tampoco, y que su esposa emprendería un camino de regreso que anunciaría esperanza, aún en la más cruenta situación como lo era la viudez en aquellos días. Es fácil explicar quizás, la esperanza y la alegría que supone emprender un camino hacia lo nuevo, trazar en el canvas de lo imaginado los deseos de construir un lugar, un hogar, un espacio donde la familia pueda atar nuevos lazos y disfrutar de la satisfacción de haber progresado. Lo complejo es entrar en el cuarto de la decepción, de la frustración que provoca saber que el viaje emprendido no resultó. Es allí, donde la esperanza es más necesaria que nunca. 

La desfortuna de Elimelec ciertamente me recuerda a los emigrantes que no tienen éxito, aquellos que su realidad nunca se encontró con sus sueños. Aquellos que llegaron a pasar más dolores que alegrías. Aquellos puertorriqueños que se fueron y no protagonizan primeras planas, porque no hay mucho que decir. Entonces creo que la Biblia se encuentra también con ellos y, similar al Sermón del Monte de Jesús, llora con los que lloran. Elimelec es aquel hombre de "Boricua en la Luna" de Corretjer, aquel que "se quedó sin regresar", que "reventó en un taller". Elimelec es aquel protagonista de "Mi Viejo San Juan", quien quizás en sus últimos días cantó igualmente "ya la muerte me llama. Y no pude volver...".

Los hijos de Elimelec y Noemí tampoco volvieron. No sabemos su historia, pero no estarían solos en el renglón de hijos sin regresar. No ya de aquellos que se quedaron por voluntad, sino de aquellos que atrapados en una cárcel, ahogados en el subempleo, víctimas de prejuicios y condiciones que serían imposibles de explicar, nunca regresan. Allí quedó Noemí con sus nueras, y la dura decisión de emprender un camino de regreso. Allí, acompañada por la fidelidad de Rut, regresa. Allí nace la esperanza, no del regreso propiamente, sino de la salvación, de la redención, de la intervención divina.

Rut es redimida y su familia no queda desamparada, la historia pasada fue dura, pero no triunfó la desgracia, la esperanza de un nuevo camino se plantó en aquella familia. En ese nuevo camino se cuela el salvador. La descendencia de Rut nos trae a Jesús. Al redentor que nace de emigrantes. Entonces creo que Jesús, el descendiente de una extranjera, de una historia de emigración fallida, puede entender a todos aquellos que emprenden dicho viaje. Creo que Jesús nos anuncia que siempre hay esperanza aunque el presente nos traiga malas noticias. Creo que la esperanza de la redención está presente para aquellos que se van, aquellos que les va bien, y aquellos que les va mal. 

El mismo Jesús que cuando niño también tuvo que emigrar, huyendo a Egipto para evitar la muerte, trae esperanza. Aquella esperanza que nació de una historia complicada nos lanza esperanza a nuestro presente. Creo en el Jesús que puede sentarse en el aeropuerto con mis hermanos puertorriqueños que se van. Creo en el Jesús que puede buscar empleo con ellos, que puede llorar la mala noticia, que puede entender la resignación, que incluso puede acompañar en el camino de regreso. Creo en Jesús el emigrante, aquel que en su linaje cargaba las experiencias del pasado, aquel salvador que puede redimir cualquier historia. Que redima la nuestra, la de nuestro pueblo, la de aquellos que están presentes y aquellos que permanecen aún estando afuera. 

viernes, 6 de junio de 2014

El país de los pedazos

           "Tin marín de dos pingué, 
            Cúcara mácara títere fué." -canción infantil popular

Todos lo jugamos. Todos en algún momento de nuestra niñez, pusimos los pies juntos antes de comenzar un juego y echamos suertes. Decidimos turnos y posiciones al son de "tin marín", para luego separarnos. Echábamos suertes para creernos más justos, pero nuestra democracia lúdica solo nos servía de escondite para tapar nuestra incapacidad de decidir. Y así crecimos, y con esa misma tranquilidad y risa, hemos dejado que el país se nos vaya de las manos.

No hay nada nuevo que pueda escribir para decir que nuestro país ha perdido el rumbo, y que vamos, sin miedo a ser negativo, caminando sin meta, sin idea de lo que queremos. Lo sabemos. Lo leemos en los periódicos, analistas y comentaristas nos digieren la noticia con el sabor y el enfoque que querramos, lo sentimos y sufrimos en nuestros bolsillos y hasta hemos llorado la separación de muchos de los nuestros. Sin embargo, creo que colectivamente no hemos sabido madurar, la niñería se nos ha pegado al cuerpo y jugamos a ser país; en vez de tomar desiciones, echamos suertes y en vez de enfrentar nuestros problemas, pedimos que alguien nos resuelva. 

Somos un país de pedazos, una aglomeración de ideas desconectadas una de la otra; somos el producto de una colección de planes que nunca tomaron en cuenta el plan anterior. No digo que el país está hecho pedazos, digo que está compuesto de ellos; tenemos demasiadas versiones de un Puerto Rico ideal y no hemos logrado armonizarlas. 

Ahí está la versión de Muñoz y su idea del país. La más duradera sin duda, pero la más exprimida. Su versión sobrevivió a costa de matar las otras como el nacionalismo. El país muñocista es quizás el más abusado, porque es del que se agarra cualquiera. Basta con citar al vate para tener porte de líder y recibir algunos aplausos. 

Pero nos han dejado muchas versiones: un Puerto Rico Libre, el estado 51, un país de ricos, de pobres, de clase media, un país religioso y cristiano, un país secular y ateo, un país rojo, azul y verde, un país agricultor, un país industrial; son demasiadas versiones, pero todas inconclusas. Unas tropezando con otras. ¿Cómo superamos un país tan dividido? ¿Cómo logramos unirnos sin claudicar nuestras ideas y visiones? ¿Cómo nos enfrentamos a un futuro común? ¿Cómo dejar un legado a las próximas generaciones sin contagiarlos con nuestra compulsión hacia la división? ¿Cómo le enseñamos a nuestros hijos que el otro no es menos que yo porque piensa distinto?¿Cómo hacemos que este pedazo de tierra tan amado, sea el lugar donde querramos vivir y no solo visitar en navidades o verano?

Ciertamente hace falta voluntad y madurez, pero hace falta que salgamos de nuestras trincheras y podamos ver que los demás no nos son ajenos. Llega el momento en que tenemos que dejar de tomar desiciones como niños, y que agarremos el timón del barco. No es posible levantar un país que cuando las cosas salen mal, busca en el político el culpable, pero que escoje su liderato al ritmo de "tin marin". No es posible levantar un país que sigue amarrado al partidismo, al culto a la imagen, vendiéndole el alma al mejor postor, creyéndole al primer demagogo que se hace llamar defensor del pueblo, que vive entretenido y que fomenta la división. 

Ojalá y podamos entender la escritura en la pared y actuemos. Ojalá y nuestros líderes también lo entiendan. Ojalá y podamos hacernos nosotros todos responsables de levantar el único país que tenemos: nuestra patria. Ojalá, ojalá podamos unir todos esos pedazos que nos componen, que nos han dejado. Ojalá podamos algún día, por fín, construir un solo país.


viernes, 28 de junio de 2013

Yo no lamento su muerte: Homenaje a Yiye Ávila

Crecí conociendo el Ministerio Cristo Viene; tanto que hubiera sido imposible para mí pensar que alguien no supiera qué era. Crecí viendo las revistas del Ministerio, con reseñas de todas las campañas de Yiye Ávila; todas rellenas de reportajes de miles de sanidades. Fotografías de personas de pie al lado de su silla de ruedas, dentaduras sanadas al instante, milagros de todo tipo, documentados en fotos. Nunca en mi niñez estuvo en cuestionamiento que los milagros existían porque para mí era común ver lo que reportaban las revistas de Yiye.

Yiye Ávila no necesita presentación para nadie que haya vivido el Puerto Rico (y me atrevo a decir que la América Latina) moderno. Es probable que mucha gente, o casi todos los adultos, recuerden sus frases repetitivas, sus campañas frecuentes, porque su reconocimiento dentro del mundo cristiano y no cristiano era casi icónico. Muchos aprendimos lo que era el ayuno y la oración leyendo los libros de él. Pero Yiye no era eterno. Yiye tenía que morir como cualquier otro mortal.

La muerte de Yiye Ávila nos anuncia una realidad que algunas personas se han negado a reconocer: el batón está en nuestras manos. De él no conocimos dónde vivía, o si tenía muchos autos o propiedades. No sabemos si su ropa era costosa o barata. No recordamos si viajaba en primera clase o en económica.  No tenemos evidencia de escándalos, de alianzas de dudosa reputación o de eventos vergonzosos. No, no lo hacemos porque de su ministerio recordamos lo que era realmente importante. Cristo Sana. Cristo Salva. Cristo Viene. Sus campañas eran acerca de la gente, de lo que Dios podía hacer con ellos, de lo que Dios hacía en tiempo real, no como una promesa efímera. 

Por su puesto, Yiye no era perfecto. Recuerdo haberlo escuchado decir que no era bueno ir a la playa, o alguna otra cosa, que más bien respondía a un contexto que a una mala fe. Pero también sabía rectificar. Lo que en un momento fue "la caja del diablo", se convirtió en su instrumento más poderoso, y creó la Cadena del Milagro; la cadena de televisión cristiana puertorriqueña más grande que jamás haya existido. Pocas veces vemos gente vindicarse con tal éxito.

Por eso no lamento su muerte. Dios hizo su voluntad, una vez más. Y su voluntad era que se fuera. No lamento su muerte porque vivió bien, entregó su vida al ministerio y todos lo recordamos con admiración y cariño. Lo recordamos así, aunque no hayamos estado de acuerdo en todo. No lamento su muerte.

Sin embargo, lamento que hoy nos hayamos olvidado de algunas cosas que él nunca olvidó. Lamento que "Cristo viene" ya no sea nuestra bandera. Lamento que no veamos los milagros masivos que veíamos con él. Lamento que muchos ministros no carguen con su humildad (hay algunos que aún la retienen, Gloria a Dios por ellos). Lamento que pocos puedan salir en la palestra pública sin temor de que algún programa de chismes tenga algo que sacar de ellos.

La muerte de Yiye nos anuncia que la bola está en nuestra cancha. De hecho, está ahí hace tiempo. Nos toca a nosotros ser los portadores de un ministerio íntegro, los portadores de sanidades, de salvación. Nos toca a nosotros ser el canal de salvación de todos los que podamos, como lo hizo él. Nos toca a nosotros no olvidar que Cristo viene, que eso no ha pasado de moda, que la salvación es real. 

Puede ser que su muerte traiga melancolía y tristeza. Puede que sea así, pero me atrevo a adivinar que si Yiye lo viera a usted le diría "Sonría, que Cristo le Ama."

miércoles, 22 de mayo de 2013

Señor Gobernador Electo


Señor Gobernador electo:

¡Muchas felicidades! Quiero expresarle a través de estas líneas algunas peticiones con el fin de que el país sea beneficiado. Cuando usted regrese de sus vacaciones tendrá, como debe imaginarse, muchas cosas difíciles en las manos que probablemente no sabía que existían. Abórdelas con el mayor juicio, tomando en cuenta el bien del país, y no de su reelección.

Imagino que ya en su teléfono habrán algunos mensajes de voz de aquellos que pusieron “un pesito” en su campaña y ahora están salivando a ver como guisan. A nombre de muchos en el país le quiero pedir una cosa: IGNÓRELOS. Dígales que soliciten como cualquier otro, que el inversionismo político no es parte de su gobierno.

Como usted sabe, los últimos dos gobernadores han empujado (perdone la palabra) sendos gasoductos que perjudicaban el ambiente. Así que asumo que algún ocurrente se le acercará con algún proyecto parecido que genere muchos millones hacia algún bolsillo. He aquí mi segunda petición: IGNÓRELOS. Dígales que hay organizaciones que ofrecen ideas mejores sin lucrarse de esa manera.

Yo sé que el equipo de trabajo suyo quiere que usted tenga la mejor gobernación posible para que usted sea viable en el 2016. Eso no es nada malo, sin embargo, en los momentos más difíciles de su mandato, lo inducirán a resolver los problemas como si fueran campañas publicitarias. Le dirán algunas frases pegajosas para que sirvan de proyectos emblemáticos y funcionen para la próxima campaña. Por última vez le pido: IGNÓRELOS.

Finalmente, sabemos que el gobierno pasado cometió muchos errores; no le pido que los perdone si hubo ilegalidades, pero la campaña se acabó. Por el bien del país refiera lo que esté mal y el revanchismo político déjelo para luego. Eso ya nos tiene acabados. Gobierne bien, para todos, con su corazón, ejerza liderato y le irá bien. ¡Mis mejores deseos!

*escrito el 11 de noviembre de 2012. 

martes, 5 de marzo de 2013

Influencia: una ruta para la Iglesia en PR




"No debemos desechar las grandes y aplastantes cuestiones
que desafían nuestra fe, asi como la naturaleza y el carácter
de Aquel en quien creemos. Si no afrontamos las preguntas
difíciles de la vida y de la fe, perdemos la oportunidad de
que Dios se nos revele de una manera más extraordinaria."

-Landa Cope
El modelo de transformación social del Antiguo Testamento


Puerto Rico necesita ayuda, no creo que exista una persona que viva en este país que piense lo contrario. Aunque es común escuchar los profetas del desastre repetir por años que "las cosas están malas", como historiador puedo decir que este es un momento realmente crítico. Estamos ante uno de los momentos más decisivos (sino el más decisivo de nuestra historia) y todo lo que hagamos o dejemos de hacer marcará para bien o para mal nuestro país. En los '70, '80 y '90 pudimos mirar para el lado y sobrevivimos; con honestidad no creo que en esta ocasión tengamos tanta suerte. La tela de donde cortar se acabó.

Creo firmemente que la Iglesia en Puerto Rico tiene una gran responsabilidad ante esto. Nosotros como sector importante de nuestra nación no podemos mirar para el lado y poner como excusa que no somos de aquí. No cabe en este momento histórico la cláusula de nuestra ciudadanía celestial. Nuestra calidad de "peregrinos y extranjeros" no nos quita la responsabilidad de hacer algo por el lugar donde Dios nos ha permitido vivir y laborar. Muchas veces nos jactamos de lo grande que es el Evangelio en Puerto Rico, de cuántas iglesias hay, y nos alegramos al contarnos en cientos de miles porque sabemos que "somos muchos, somos más". Hay que tener en cuenta, sin embargo, que hablar de la iglesia en PR siempre es complejo porque no es un cuerpo uniforme.

La Iglesia en Puerto Rico no es uniforme, ni homogénea; la iglesia se compone de diversos sectores con pensamientos muy disímiles y por lo tanto no piensan igual, sin embargo creo que todos tenemos un papel muy importante que jugar en la sociedad. Las iglesias ocupan un espacio en la sociedad, y muchas veces, la mayoría, son la primera mano de ayuda para sectores que el gobierno sencillamente no tiene la capacidad de atender. Miles y miles de iglesias se levantan diariamente por medio de sus miembros a visitar hospitales, cárceles, centros de ayuda social, a repartir comida en las calles, a intervenir en crisis personales y familiares, en fin, a hacer labores necesarias para mantener un balance en la sociedad. (Un blog de José Pimentel explica muy bien la labor de la iglesia pulsa aquí para verlo)

Sin embargo, como jóven activo en la iglesia desde que nací, y como historiador hay varias preguntas que puede ser doloroso hacerlas, pero son un tanto necesarias. A pesar de todo lo que estamos haciendo ¿Qué es eso que no estamos haciendo para mejorar la sociedad y que podemos hacer? ¿Podríamos decir que la presencia avasalladora de iglesias nos ha ayudado a detener el deterioro social que estamos experimentando? Siendo un país con un deterioro educativo espantoso (hay casi un 40% de deserción escolar), una criminalidad que va en escalada (en 2011 se rompieron los records de asesinatos en toda nuestra historia) con una economía en picada (nuestro crédito como país está apunto de ser degradado al más bajo nivel); ¿tenemos alguna idea de cómo estamos ayudando, cuáles son nuestras propuestas concretas, como las tenemos con otros asuntos, al respecto de estos problemas que tanto nos abruman? Aunque sé que hay excepciones aquí y allá, creo honestamente que la respuesta es no. No articulamos una respuesta concreta ante estos asuntos como lo hacemos con otros.

Algunos amigos me dirán que su primer frente de batalla es la familia. Estoy de acuerdo, como padre de familia no hay nada más que me importe que no sea crear un mejor futuro para mis hijos y poder disfrutar el tiempo con ellos y mi esposa. Es por tal razón que creo que estos asuntos son de vital importancia para nuestra familia. Aún así no estoy enajenado. Sé que en estos momentos los asuntos relacionados al matrimonio gay y los avances de la comunidad LGBTT preocupan grandemente a la Iglesia.

Durante las últimas semanas se ha recrudecido la discusión acerca de los derechos de la comunidad homosexual (impulsada por varios sectores y grandemente apoyados por los medios de prensa) y por otro lado, la posturas acerca de estas luchas por parte de los líderes de los diferentes movimientos eclesiásticos. Estos últimos, impulsados principalmente por el ideal de la familia tradicional, especificando que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, y movidos por lo que perciben es una amenaza a esta institución. Todo este panorama se vio impactado por una manifestación multitudinaria, de decenas de miles de personas que, independientemente de la cantidad de gente, no cabe duda que es una de las manifestaciones más concurridas en los últimos años convocada por organización alguna. Esto a su vez, sacó a la luz un punto que crea mucha discusión: el poder político de la Iglesia en Puerto Rico. La cantidad de gente convocada generó comentarios a favor y en contra, desenfocando a mi entender lo que es el issue principal: no cabe duda que somos muchos y podemos impactar este país de una manera sin precedentes.

Aplaudo las manifestaciones que hace la iglesia públicamente y no me uno a las críticas viciosas que han recibido los que convocaron la manifestación. Creo sin embargo que la manifestación deja claro algo que quizás debemos sentarnos a analizar con mesura: no tenemos una influencia proporcional a nuestro tamaño. Cuando nos vemos forzados a pararnos en masas frente al capitolio, es un reconocimiento de que nos falta gente que esté posicionada en los lugares donde se toman las desiciones. Cuando expresamos temor a lo que puedan enseñarles a nuestros hijos en el salón de clases, es un reconocimiento de que no tenemos influencia sobre la agenda educativa del país. Y así por el estilo, decimos que somos masa, pero pocas veces actuamos concertadamente para mejorar aquellas áreas que nos ahogan el diario vivir. Insisto: la iglesia trabaja, día a día por el país; pero reconozcamos que la concertación que necesitamos para impactar otras áreas no la hemos tenido.

Hace unos días me preguntaba que era lo que más me inquietaba, o como me decía mi esposa, "qué nos quita el sueño" en cuanto al bienestar y futuro de mis hijos. Pues confieso que salgo con temor en las noches porque las vías públicas se han convertido en escenarios de guerra espontánea. Confieso que en las noches, al igual que muchos, verifico mis candados y puertas, porque sabemos que alguien puede irrumpir en mi casa. Confieso que vigilo por la educación que recibirán mis hijos y por el futuro económico del país que ellos van a heredar. Me preocupa el libertinaje sexual que a veces vemos en la televisión, y no quisiera tener embarazos cuando mis hijos sean adolescentes, y quisiera ver a mis hijos casarse responsablemente y no porque no les queda otro remedio.

Entonces, ¿de qué manera hemos actuado concertadamente para atender estos males? No digo que no hagamos lo que se ha hecho, sólo creo que es importante una cosa y también la otra. Mi propuesta es, quizás un poco distinta a lo que hemos hecho. Con el pasar del tiempo me he dado cuenta que promuevo el cambio en la sociedad cuando trabajo individualmente en mi iglesia local, o cuando enseño en un salón de clases, pero creo que hay más, hay mucho más.

Creo que la Iglesia ha perdido influencia en los altos círculos de la sociedad, y por lo tanto creo que debemos estar presente en todos los aspectos de la vida del país. No creo, sin embargo, que debemos estar en los altos círculos para legislar nuestra fe. No. Mi postura ha sido y es que la fe no se legisla, cuando queremos legislar la fe, estamos relegando al gobierno la labor evangelizadora de la Iglesia. Quizás porque somos una iglesia acomodada a la modernidad occidental, alejada de la persecusión que vivieron los primeros cristianos o los misioneros en diversas partes del mundo. La labor evangelizadora es de la Iglesia, y no podemos pretender que el mundo entienda lo que nosotros entendemos. Por eso Pablo decía: " El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios." Por lo tanto legislar la fe es, a mi entender, buscar un atrecho a nuestra labor. Los cambios en nuestra sociedad no vendrán por una legislación, vendrán por nuestra labor de amor por la gente.

Es momento de que la Iglesia en Puerto Rico, se decida a ser punta de lanza en el cambio social. ¿Cuáles son nuestras propuestas para mejorar la educación del país? ¿Cuáles son nuestras propuestas para mejorar la criminalidad? ¿Qué hemos dicho en cuanto a la economía, la salud, etc? Lo he dicho antes en mi columna Carta abierta a los pastores y líderes de mi país en el 2010 y en Retos para la Iglesia en PR en el 2011. Vuelvo entonces con esta columna a insistir en mi punto: nosotros debemos tener una influencia correspondiente a nuestros números. Con influencia me refiero a poder tener propuestas sólidas como las tenemos en el tema de familia.

En una ocasión alguien reaccionó a una postura semejante que tuve diciendo que debíamos estar conformes con la labor que ha hecho la iglesia y esperar por la venida de Cristo. Me niego a esa realidad espantosa. El conformismo es la receta para el caos. No podemos despreciarnos, pero no podemos conformarnos.

Landa Cope escribe algo que personalmente me pareció escalofriante: "Las verdades del evangelio del Reino han de generar transformación a medida que enseñan a vivir cada aspecto de la vida. Las vidas transformadas han de ser sal y luz para la familia, el vecindario, la comunidad y, por último, la nación, y hacer de ellos mejores lugares en los que vivir. No serán comunidades perfectas, ni el cielo en la tierra, pero sí mejores, porque la influencia del bien será equivalente, si no superior, a la del mal." (El modelo de transformación Social, pág. 28) ¿Se atrevería alguien a decir que las condiciones de vida de Puerto Rico son proporcionales a la cantidad de iglesias? Si alguien está pensando que soy cruel con este planteamiento, permítame decir que a mí, que llevo trabajando en una iglesia desde que soy niño y que dedico más tiempo a la iglesia que a cualquier otra cosa, a mí también me duele. Ahora, usted puede ignorar mi pregunta, estar en desacuerdo, o no contestarla, pero no podrá escapar de la consecuencia de ignorar la sustancia de esta, porque después de todo, nuestras iglesias y feligreses sufren los mismos males de nuestra sociedad. Si no hay buena educación, nuestros niños no podrán entender bien la Biblia, si no hay seguridad en el país, nuestras iglesias seguirán temiendo por un robo a mitad de noche, o un tiroteo en medio de un culto.

Propongo entonces un mapa para nuestro camino, entendiendo que no tengo toda la verdad, y que sólo es una aportación más en la constelación de opiniones de nuestro país, que tan opinionado está:

1. Educación Bivocacional: no sé si este sea el término más adecuado, pero es momento ya (creo que se nos pasó la fecha) de que las escuelas teológicas del país, también incluyan educación secular. Mi planteamiento, como ex empleado administrativo de una escuela teológica y profesor de esta por varios años, es que si queremos aportar al país, entonces hay que educar gente. Aportemos a la formación de trabajadores sociales, psicólogos, maestros, artistas, y profesiones diversas en general que puedan ser de influencia al país. Tengamos una escuela donde puedan estudiar Biblia y al mismo tiempo prepararse para servir al país. No hay que inventar la rueda, en otros países este es el modelo hace muchos años.

2. Una mesa de diálogo social: Es momento de que el Concilio de Iglesias y la FRAPE dejen sus diferencias a un lado, que tan marcadas se ven en la esfera pública, y hagan una mesa redonda donde puedan estar todos los líderes del país. Este diálogo tiene que trascender a otros temas más allá de los estrictamente religiosos. Estos diálogos deben generar propuestas que sirvan para aportar soluciones a los problemas que nos afectan. Sé que esto se ha explorado en otras ocasiones, pero debe ser algo formal y periódico.

3. Aspirar alto: Lo explico de manera sencilla. Nuestros jóvenes profesionales deben ser educados a aspirar lo más alto que puedan en las esferas de la sociedad para influenciar con el bien. No es posible que la corrupción reine en las altas esferas. Promovamos a nuestros profesionales a que escalen alto. Creo que lo que ha hecho Nelson Luquis con sus obras de comedia en los teatros del país es un buen comienzo. La influecia de personas como Edwin Rivera Manso y Héctor Millán en las esferas corporativas sientan un precedente positivo. Así mismo, hay personas en la empresa privada con mucha influencia dentro de las esferas económicas del país.*

4. Medios de comunicación: Hay espacio para todos. Pero es momento que surjan medios de corte cristiano que puedan aportar a las comunicaciones en el país. Prensa, televisión, radio, entretenimiento, etc. Resalto en este punto la labor que han hecho medios como Nueva Vida 97.7 y algunos medios electrónicos como Prensa Cristiana, que son buenas iniciativas. Los intentos de ofrecer radio de noticias de Redentor 104.1fm son también, parte de las gestiones en dirección positiva a mi juicio.*

Pero son excepciones y no representan la norma del comportamiento de la Iglesia en Puerto Rico. Nuestra voz en los medios siempre se escucha cuando está relacionado al tema del homosexualismo, y con mucho respeto a mis amigos y colegas, no puede ser. Creo que si no queremos que se nos tilde de homofóbicos, que creo que no lo somos, debemos demostrar nuestro interés público con la misma fuerza en otros temas. Si no lo hacemos, no pretendamos que la gente vea lo que no ven. Si no diversificamos nuestros temas, abriremos el espacio para las críticas viciosas que se reciben en muchas ocasiones.

Espero que esta reflexión sirva para comenzar muchas conversaciones y que podamos concertarnos algún día. Si difiere usted de mi, bienvenido, la idea es hablar de lo que no tendemos a hablar públicamente. Muchas personas piensan que la labor de la Iglesia es sólo salvar, y abandonan lo demás, cayendo en un pensamiento dualista: en un lado los espirituales y en otro los seculares. Culmino pues con unas palabras del libro que he citado:

"La consecuencia de un evangelio rebajado y dualista es obvia en el mundo en que vivimos. Nunca ha habido más cristianos, en más iglesias, en más países y en más lenguas del mundo. Pero creo que también sería justo añadir que nunca antes la extensión de la iglesia ha ejercido menos influencia en las comunidades circundantes. [...] no hemos de dejar de predicar el mensaje de salvación, aunque sí necesitamos desesperadamente recuperar las verdades escenciales del resto del mensaje evangélico del Reino de Dios. Tenemos que renovar nuestra mentalidad cristiana y experimentar una transformación de vida conformando cada pensamiento a la mentalidad de Cristo. Entonces la iglesia del siglo XXI trasntornará el mundo y el cuerpo de Cristo, además de ser grande y diverso, recuperará su capacidad de influencia."

*Aclaro que ninguna de las personas que menciono forma parte de esta opinión y que son ejemplos que utilizo con base en mi conocimiento personal de sus gestiones como profesionales.





domingo, 9 de diciembre de 2012

El "fenómeno" de La Comay: ¿Lo que la gente quiere?




La última semana ha significado un momento singular en la historia reciente de los medios de nuestro país: simultáneamente, con las redes sociales como motor, se han unido miles de personas para rechazar con un boicot lo que probablemente aún sigue siendo el programa más visto de la televisión puertorriqueña, La Comay. ¿La razón?, una de tantas expresiones violentas y fuera de lugar de este personaje, esta vez, acerca del vil asesinato de José Enrique Gómez a manos de unos delincuentes. Este hecho ha provocado cientos de reacciones de diversos tipos haciendo que todos se cuestionen el "fenómeno" de la muñeca que ventila chismes y que más recientemente, juega a la periodista y hasta a fiscal, haciendo que muchos le ganen credibilidad por sus acciones. Es la defensora del pueblo para muchos, y la más odiada para otros, algunos le adjudican el poder de mover la opinión pública hacia cualquier lado, incluso en la política; en cualquier caso, es el programa más visto, y por lo tanto, con mayor influencia.

Ante tal razón, creo pertinente, después de haber leído varias columnas y reacciones, expresar mi punto de vista, más en el análisis académico, que creo no ha sido expresado aún. Quiero fundamentar mi análisis en un artículo del profesor de la UNAM Diego Lizarazo titulado La participación de los medios de comunicación en la construcción de una cultura para la paz. Dicho artículo nos ofrece una perspectiva muy interesante sobre lo que dicen hacer los medios versus lo que en realidad hacen, y cuál es realmente su rol en nuestra sociedad.

En primer lugar quiero resumir el planteamiento del autor en el que baso mi análisis: el autor hace una explicación de las tres falacias más utilizadas cuando se habla de los medios y la violencia. La primera es la falacia del reflejo: los medios dicen reflejar la realidad de la sociedad, ante este argumento el autor advierte que los medios más que un simple espejo de la sociedad, son actores sociales; decir lo contrario sería ser ingenuos.  La segunda falacia es la de la demanda: los medios dan lo que la gente pide. la reacción a este argumento es la base de mi análisis y lo discutiré más adelante. La última falacia es la de la determinación: los problemas de la sociedad son culpa de la violencia que reflejan los medios. Este argumento es la descontextualización del problema y no incluye la responsabilidad familiar y los demás componentes sociales y gubernamentales, que tanta responsabilidad tienen ante el problema de la violencia.

Creo que en Puerto Rico, se ha abusado de la falacia de la demanda, aduciendo que los puertorriqueños somos fanáticos de lo banal, de lo inconsecuente y que nada podemos hacer; en pocas palabras, los medios ofrecen programas como La Comay porque el pueblo lo ha pedido. Para utilizar el ejemplo del conocido comentarista político Jay Fonseca: los medios, al ser empresas, venden un producto, igual que las papas fritas, que todo el mundo sabe que hacen daño, pero aún así la gente las consume. Esta teoría nos dice que nada de esto va a acabar porque es lo que la gente quiere, de manera que no hay remedio: vivimos y viviremos de lo banal hasta que la gente se canse. Sin embargo, ¿será así en realidad? ¿será solamente producto de lo que la gente pide? Veamos:

La Comay no comenzó siendo la primera figura de la televisión. Comenzó con una sección, primero llamada la Cháchara, luego La Condesa del Bochince, luego La Comay y así siguió ganando audiencia hasta convertirse en lo que es hoy. Sus alocuciones eran cortas, y quizás en ese momento, podríamos decir que era un reflejo de lo que la gente quería. Los chismes de farándula eran, y son, productos de alto consumo. La farándula aquí y en todos los países influenciados por la cultura americana y europea, provoca un efecto sobre la gente, muy parecido al que provocaba la monarquía en los siglos pasados. El consumo del rumor, del chisme, no es el problema; en el caso de La Comay el problema es la violencia constante y el curioso hecho de que ningún otro programa goza de la audiencia de este; incluso la credibilidad que ha ganado en algunos sectores en el campo del periodismo. Entonces ¿la gente habrá demandado este auge del bochinche?

Lizarazo explica que la falacia de la demanda olvida que los medios forman parte de nuestro referente al momento de formar nuestra cosmovisión. De manera que lo que yo pido está influenciado directamente por lo que consumo, siendo en este caso un círculo vicioso. Los medios en nuestros días, especialmente la televisión, han sustituído el libro y otros productos culturales que en otros momentos fungían como determinantes dentro de nuestra formación. En palabras del autor: "Nuestra sociedad ha crecido acompañada del discurso mediático, y en esta medida el gusto social se forma también en relación con su discurso. Tendencialmente aprendemos a apreciar la imagen en relación con la imagen de la tele; nuestra educación narrativa, más que de la literatura, proviene de la televisión, de las telenovelas, o de las caricaturas. Vivimos, querámoslo o no, un proceso social de televisación. Aquí radica la falacia del argumento: la televisión acusa a su público de tener gustos bárbaros, cuando en buena parte ha contribuido a generarlos."

Este es precisamente mi argumento con La Comay: el crecimiento de la Comay ha sido en parte generado por la exposición mediática de la misma. Los que crecieron viendo la sección de La Condesa del Bochinche en los noventa ahora son los que le dan credibilidad a este programa y lo clasifican como su predilecto. Los televidentes, de cualquier edad, comenzaron a consumirla como sección y cuando el medio se la dio en horario estelar, ya estaban listos para darle su apoyo. Vivimos bajo el régimen de "los hijos de La Comay", no es la más vista porque es la preferida, ha sido un proceso de acostumbramiento social a los estilos de este programa que ofrece entretenimiento mezclado con información. Alguien dirá: ¿y por qué esto no ha sucedido con otros programas que han comenzado igual? La respuesta está no es simple, ni se puede ofrecer de manera simplista.

El chisme se ofrece bajo un supuesto de violentar algo, en este caso la privacidad o el secreto mejor guardado de alguien. El morbo es probablemente uno de los vicios más grandes de la humanidad. Si no, pregúntese por qué han crecido los juegos violentos como Call of Duty y Grand Theft Auto, por qué han crecido los campeonatos de Utimate Fighting, los periódicos amarillistas, los personajes irreverentes, la pornografía, etcétera. El ofrecimiento del morbo provoca el consumo del mismo en grandes cantidades. Ni los medios ni nosotros, por lo tanto, como dice Lizarazo, podemos bajo la premisa de que son un negocio podemos olvidar la influencia que tienen sobre la sociedad: "Los medios no producen jabones o camisetas, generan productos simbólicos, experiencias psicológicas, visiones del mundo, descripciones de las personas y sus relaciones; asuntos humanos que nos comprometen en nuestra irreductible humanidad."

Además, Kobbo Santarrosa, el hacedor de La Comay, inteligentemente ha aprovechado que los medios tradicionales en ocasiones han escogido ser políticamente correctos y no han "tirado al medio" como ella misma dice, al político drogadicto, o al buscón que se ha aprovechado del pueblo. Se ha abanderado de casos como el famoso niño Lorenzo y ha hecho fiesta con el desbarajuste que nadie esconde en el Departamento de Justicia. Así que, añádale suerte y astucia a la ecuación y usted obtiene un "fenómeno" mediático que parecía invencible. Al mismo tiempo, la baja calidad de nuestra educación ha provocado que cada vez más la gente lea menos, escuche más y lo haga sin sentido de análisis crítico. Se consume por consumir, no por analizar lo que se consume. No hay un ejercicio de buscar la verdad, si no de escuchar aquel que dice poseerla. El auge de los comentaristas políticos es una muestra de cómo la gente necesita a alguien que le procese la noticia y se la dé explicada y opinionada. Por lo tanto, La Comay, se convierte en otro emisor de verdades, ganando la credibilidad de quien la ve por las veces que sus "fuentes" dicen la verdad y por la astucia ejercida en los momentos en que se equivoca.

Entonces, ¿es la Comay lo que la gente quiere? Los últimos días han servido para saber que ciertamente no es lo que todos quieren sino lo que han aprendido a querer. Como todo lo que se aprende se puede desaprender, estamos en un proceso de abrir los ojos y darnos cuenta que los puertorriqueños quieren más que ver insultos y discrimen como plato fuerte del día. Los pueblos cambian. Hace más de diez años, por ejemplo, nadie hubiera imaginado que la música cristiana se convertiría en un producto querido y demandado por las audiencias de radio en general. Hoy entre las primeras emisoras de radio, se encuentra una emisora cristiana, hay artistas cristianos que llenan coliseos y las emisoras seculares han abierto espacios de música sacra. Fue un cambio paulatino, pero reflejó que no todos querían el mismo producto.

Me dirán que ahí quedará la competencia Dando Candela, que hay numerosas secciones de chismes en radio y televisión y que la prensa hace lo propio. Sí. Pero ahora todos saben que el timón es compartido... la gente se está apoderando. Ojalá y sigamos así.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Mi reflexión y análisis sobre las elecciones

Comparto mi reflexión sobre el proceso eleccionario del pasado martes para que sirva de base en sus discusiones y análisis sobre este evento. Mis opiniones son sólo eso, opiniones. Parten de mi conocimiento sobre la historia de Puerto Rico y mi percepción de los procesos políticos en el país. Espero que la lectura los lleve a formar otras discusiones, aquí en la red o en otros lugares.

Las lecciones de las elecciones

Creo que a partir de los resultados de las últimas elecciones, es necesario que tanto el país como los líderes y protagonistas, aprendan las lecciones que otorgan estos procesos, para que podamos tener un mejor país, que camine hacia adelante, y no hacia atrás. Creo en primer lugar que la lección más grande la tiene el PNP: la victoria abrumadora obtenida en las elecciones del 2008 provocó una hemorragia de autoritarismo en algunos sectores del PNP que los llevó a pensar que no tenían que rendirle cuentas a nadie por lo que estaban haciendo. Si bien lograron obtener el voto de un gran sector del país, no podemos adjudicar esto a que la gente estaba completamente de acuerdo con lo que hizo el partido en su estadía en el gobierno. El novoprogresista regular vota por su partido o se queda en su casa; es un voto que rara vez oscila y que no tiene atracciones hacia el PPD y mucho menos hacia los partidos minoritarios. Por lo tanto un voto PNP no necesariamente habla de un apoyo a la gestión.

La mayor prueba de mi argumento es la manera en que los votantes manifestaron su descontento por los candidatos y mantuvieron su lealtad hacia los que entendían eran sus legítimos representantes o los ideales que los representaban. El voto anti-Fortuño, pero pro-Pierluisi deja claro la intención del voto en contra, de la misma manera en que se dio un voto en contra con la gobernación de Aníbal Acevedo Vilá. Pierluisi salió menos afectado, quizás gracias a la debilidad de su opositor: un candidato más atractivo o conocido por el PPD, como lo fue Héctor Ferrer, le hubiera dado los 20,000 votos al PPD y hubieran obtenido ese escaño. Además, creo que Pierluisi contaba con la simpatía de muchos electores y eso logró que algunos emitieran un voto a favor de otros candidatos a la gobernación y le dejaran el voto de confianza a él.

Por otro lado, creo que el vuelco de la legislatura, le da al PNP la lección de que el pueblo rechaza la prepotencia con que se manejó esa institución en este cuatrenio. Ganar es una oportunidad para construir puentes, no para destruirlos, y los legisladores penepés (con sus excepciones) no entendieron eso. La elección por mayoría de votos de Thomas Rivera Schatz y de Jennifer González, no habla de un apoyo necesariamente a su gestión, sino que explica lo grande que es ese partido y lo beneficioso que es el voto íntegro sumado a la fama natural que tienen ellos por sus posiciones de liderato. Los líderes de mayor prominencia en los partidos siempre se llevan el voto del famoso "corazón del rollo" más el voto íntegro y logran entrar fuertemente. El segundo lugar de Bathia y Vega Ramos en el PPD, explica mi posición. Además la entrada de María de Lourdes Santiago (al momento de escribir esta columna, su elección no estaba 100% asegurada) muestra el arrepentimiento del elector de dejar fuera un tercer partido en la legislatura, como ocurrió en el cuatrenio que estamos terminando; las acciones prepotentes de legisladores como Rivera Schatz, probablemente provocaron que la campaña del PIP, diciendo que estos legisladores hacían falta, llegara a los electores, al menos en el caso del Senado. Además, muchas alcaldías se beneficiaron de la ola popular, cosa que no es extraña si miramos lo que pasó en el 2008; la gente tiende a llegar con un voto unificado cuando el gobierno de turno ha causado mucha controversia o malestar.

Si miramos lo ocurrido en las últimas dos elecciones, veremos que el pueblo no votó a favor de un candidato, sino que decidió votar en contra. La victoria de Fortuño y Alejandro no la podemos atribuir a las virtudes de los candidatos, sino a las debilidades de los opositores. Un Acevedo Vilá claramente debilitado dio una victoria contundente a Fortuño; un Fortuño con grandes problemas en su gobernación logró generar un voto anti gobierno que le dio la victoria a Alejandro. Debo hacer un planteamiento de tipo político en este renglón: Alejandro ganó por el mínimo teniendo de contrincante al gobierno más controversial desde los tiempos de Pedro Roselló. El gobernador electo García Padilla, pudo haber organizado un movimiento de pueblo para ganar arrolladoramente. Tuvo el tiempo y la exposición mediática para generar un entusiasmo en torno a su figura y no lo hizo. Por el contrario, optó por parecerse al gobernador y un poco más y perdía. Difiero de aquellos que dicen que Alejandro optó al final por hacer alianza con electores de otros partidos; creo que la campaña del voto útil es insultante y negativa. Creo que los anuncios quitando banderas o triturando votos, más que hacer alianzas logran insultar y ofender a los que piensan distinto. Vale la pena decir, que el llamado funcionó, lo que pone en perspectiva la debilidad de amarre que aún tienen esos partidos emergentes.

El caso del PIP creo que es más revelador. El candidato Juan Dalmau era la mejor carta de presentación de ese partido en los últimos 20 años. Es revelador porque creo que demuestra una realidad con la que el PIP va a tener que trabajar: ya no son un 4% de los electores. La teoría del salto de electores al PPD o del meloneo puede funcionar en una o dos ocasiones, pero si por tres elecciones corridas te mantienes por debajo del 3%, la realidad es que el partido no cuenta con esa gente. La gente otorga la firma para la inscripción por simpatía o cariño a la idea de que existan tres partidos, pero ya no están dispuestas a darle el voto. Creo que el PIP está obligado, si quiere seguir vivo y seguir siendo considerado como un partido serio, a hacer una reforma inclusiva. El PIP tiene que abrir sus puertas y convertirse en la casa de todos los independentistas y dejar el discurso de que porque tienen 60 años son los dueños del ideal. Además, debe haber una apertura a gente nueva, incluso más nueva que Dalmau, que no es tan nuevo porque lleva años en la vida pública.

Los partidos emergentes como el PPR, PPT y MUS tienen una salida: unificarse. A menos que el PPD legisle las alianzas formales entre partidos; estos tres partidos deben dejar de mirar sus diferencias y mirar sus semejanzas. Si sumamos los votos de los tres partidos suman casi 34,000 votos, que no representa aún un porciento de inscripción, pero la fuerza de sus candidatos juntos creo que hubiera logrado más. Si insisten en el discurso pipiolo de volver a inscribirse sin hacer un análisis de qué es lo que le conviene a ellos y al país, seguirán la misma ruta y no llegarán a la meta esperada. Dicho eso, creo que líder más aglutinador de los tres fue el Dr. Bernabe, lo que apunta a un favorecimiento de sus buenas ideas, y su atrevimiento a decir cosas que no son comunes en nuestra política.

El estatus

Creo que los resultados del Plebiscito están siendo mal interpretados por mucha gente. La atención de esos resultados no debe estar en la estadidad. La cantidad de papeletas en blanco siempre va a ser un elemento destructor para cualquiera que desee plantear que la estadidad ganó. Ahora bien, el triunfo del NO no tiene sombras encima.  Para cualquier descolonizador que no sea goloso, ese debe ser el enfoque. Los independentistas serios, que su mayor deseo sea la descolonización, deben hacer lo propio. El PPD, que siempre estuvo en contra de este proceso, debe acoger la primera pregunta como punto de partida. Si el PPD se respeta, no puede hacer con esto lo mismo que hizo el PNP con la Unicameralidad. No podemos seguir ignorando este tema.

La otra revelación de este plebiscito es que la estadidad no es del PNP y que los populares no son todos favorecedores del ELA. El llamado del PPD fue a votar en blanco en la segunda pregunta; la mitad le hizo caso y la otra mitad le hizo caso a su conciencia y votó por el ELA Soberano. Por lo tanto esto plantea un nuevo panorama: el electorado se está moviendo lentamente a entender que el tema del estatus no está resuelto. Además refleja un electorado que no compra discursos completos y que poco a poco está aprendiendo a discernir y escoger como mejor le parezca. Hoy dia tenemos un partido estadista, uno independentista, uno soberanista y dos que aunque postulan que el estatus no es lo más importante, creen en la descolonización. Esto le plantea al PPD la definición ineludible: o se mueve a la derecha o se mueve hacia la izquierda, pero no puede seguir haciendo el juego de los Hernández Mayoral o de Rafael Hernández Colón, de tratar al electorado como una masa mensa que no puede distinguir el blanco del gris. El PPD tiene que mirar este cuatrenio como su periodo definitorio; si no hacen una transformación ahora, están avocados a morir, aunque hayan ganado las elecciones. Ojalá y entiendan su importancia histórica y jueguen a ese nivel.

Conclusiones

Los partidos mayoritarios lo seguirán siendo. Aquellos que favorecemos los nuevos integrantes en la política partidista lamentamos la caída estrepitosa de ellos. Sin embargo, le toca a los tres partidos de mayor edad, comportarse a la altura de su historia, de los ideales que los llevaron a fundarse, y rescatar ese norte. El gobernador García Padilla debe entender que los últimos dos gobiernos fueron sacados por el electorado y que él al igual que Fortuño entró por "default" y no porque haya demostrado grandes capacidades de líder. Si quieren engañarse pensando en la Ola de la Gente o el Tsunami Azul y esas tonterías propias de la campaña, en el 2016 el pueblo le votará en contra. Alejandro debe saber que su gobierno tendrá, al igual que el de Anibal y el de Fortuño, una situación económica delicada, si no escuchan a los sectores que pueden ayudar de verdad, fracasarán de la misma manera. Ahí está la academia que lleva décadas proponiendo cambios y nadie los escucha.

El PPD va a tomar desiciones difíciles, que nadie se engañe, aquellos que votaron por el cambio, sufrirán algunas decepciones, así que a madurar todos, que los tiempos nos lo están exigiendo. Sus promesas de campaña eran prometedoras en algunos aspectos: la legislatura, la UPR, los 50,000 empleos, la criminalidad... espero que la creatividad esté fluyendo porque si no, la fiscalización pública será brutal. Construyan un país que valga la pena y olvídense de las elecciones del 2016. La maldita costumbre de construir el país de 4 años en 4 años nos tiene agonizando en el piso. La costumbre de hacer políticas reformistas que funcionen como estribillos de campaña nos tiene sin futuro. Por ejemplo: las escuelas del Siglo 21 del PNP son buenas, pero hace falta un plan educativo a largo plazo; el plan del PPD de una ciudad Universitaria era bueno, pero hacía falta un plan para reformar la Universidad misma. Más planificación a largo plazo y menos a corto plazo. Gobernador, usted preocúpese por construir el país, la historia, nuestros nietos, se lo agradecerán.

EL PNP tiene que reevaluarse y aprender de sus errores: el poder no puede ser una excusa para gobernar sin escuchar. Hay que dialogar y hacer espacio para la oposición. No hay dudas que si presentan un candidato fresco pueden ganar las próximas elecciones, pero antes deben hacer una instrospección y analizar si quieren el poder por el poder o si quieren un país que valga la pena.

Finalmente, nosotros el electorado debemos madurar de una vez y por todas. Por el bien del país, por el bien de todos. Los colores, las banderas y las campañas políticas son buenas cada cuatro años, pero son destructivas si son todos los años. No matemos el país. Seamos justos sin dejar de ser severos con el nuevo gobierno. Juzguémoslos a la luz del futuro de nuestros hijos y no con el filtro multicolor que nos otorgan las campañas políticopartidistas que tan destruidas tienen nuestra sociedad. Que Dios nos ayude...

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mira las plataformas de los partidos


¡Bendiciones! Mañana saldremos a votar. Si no lo has hecho, mira las plataformas antes de salir a votar. Creo que es necesario que lo hagas para que emitas un voto responsable. Aunque sea, mira los temas que más te interesen.

Adjunto las plataformas, oprime sobre el enlace y te llevará a la misma:


Plataforma PPR
Plataforma PPD
Plataforma PNP
Plataforma del PIP
Plataforma PPT
Plataforma MUS

miércoles, 31 de octubre de 2012

La cara del "vate"

La cara del vate, fruncida, con una mezcla de coraje y de convicción al mismo tiempo, reunía bastante el perfil de aquello que nos falta hoy: liderato. La escena, no podría ser más incomprensible para nuestro tiempo.  El caudillo de 16 años en la gobernación y otros tantos en la legislatura, se enfrentaba a aquellos que le habían permitido vivir en la fortaleza por todos esos años explicándoles su retiro, su incomprensible pero determinado retiro.

En medio de ensordecedores gritos de reclamos de cuatro años más, de gente con coraje porque el líder aquel que había guiado toda una generación se estaba despidiendo, el vate se enfrentaba a la decisión más memorable y decisiva de su vida: se quedaba o le daba paso otro. Aquella escena donde Luis Muñoz Marín discutió su retiro y dio paso a Roberto Sánchez Vilella es una escena que nunca se ha vuelto a repetir a esa magnitud en nuestra historia política. ¿La razón?: estamos en una bancarrota de liderato. No cabe duda de que Muñoz tuvo sus sombras; el independentismo tiene largas historias acerca de esto, pero nadie pone en duda su liderato.

A nadie le pasaría ni remotamente por la cabeza que exista una multitud que le reclame a cualquiera de los dos candidatos del PNP o del PPD si estos decidieran retirarse de la política. No lo harían porque son inconsecuentes. No depende de ellos que pase tal o cual cosa. No son ellos los autores de las grandes ideas, si son grandes. Necesitan de grandes bufetes de abogados y asesores que les ayuden a articular un plan de gobierno y a su vez que le construyan la imagen de líder. Son ellos o los que siguen, pero da igual el nombre; todo lo que se necesita es una gran agencia publicitaria para que se construya aquello de lo que se carece.

Y a eso nos enfrentamos el 6 de noviembre. A la realidad de que ganará un incumbente con grandes cuestionamientos, o un candidato que ha ido de más a menos, perdiendo la mejor oportunidad que haya tenido candidato alguno de ganar una elección. Así la gente votará, nadie llorará si se van, nadie les discutirá. Su insipidez es la norma, por eso hemos votado como país. Mi esperanza es que algún día eso cambie…


martes, 7 de agosto de 2012

Culsonismo...una definición libre de complejos

(del latín colōnia)
1. m. Movimiento de pueblo, específicamente de puertorriqueños, apoyado principalmente en la figura del atleta Javier Culson, aunque no necesariamente creado por él, sino por otros grupos de interés. Campaña mediática que logra que los puertorriqueños se sientan tristes por ganar lo que no han ganado en muchos años. 2. ant. Entusiasmo poblacional puertorriqueño proveniente de la Titomanía, y algunos movimientos anteriores que se concentra en depositar todas las esperanzas del entusiasmo patrio en las actuaciones de un deportista o artista con la ilusión de pensar que ahí se les va su puertorriqueñidad. 3.  coloq. El Culsonismo logra reflejar aún más fuertemente la ansiedad de los puertorriqueños de demostrar ante los demás que son un país, una nación formada, y ha llevado a algunos a pensar que si no es por estos certámenes no seríamos pueblo. Este movimiento ha evolucionado en los últimos cincuenta años de manera tal que ha logrado encarnar a sus figuras deportivas y artísticas más importantes como símbolos patrios. Su efecto poblacional más importante es lograr unir a un pueblo que generalmente no encuentra motivos para estar unidos. Su consecuencia más nociva es que algunos llegan a pensar que si su ídolo momentáneo fracasa, fracasamos todos, y fracasa la nación. 4. desus. Sustitutivo de Patriotismo (palabra prohibida por los propios puertorriqueños y relegada a un sector de la población, generalmente perseguido). Palabra o conjunto de palabras que se utiliza para crear el mismo efecto que en otros países tiene un día de la independencia o la celebración de algún héroe de la patria o prócer histórico. Tanto el Culsonismo como la Titomanía, al igual que muchos certámenes de belleza han llevado a sectores identificados con la descolonización, que generalmente no logran acceso al pueblo, a reducir de manera simplista la lucha descolonizadora y concentrarla en estos eventos. 5. fil. Movimiento que ha llevado a muchos atletas a pensar, equivocadamente, que son la esperanza del país. La esperanza del país somos nosotros, los atletas son gente buena que va a dar lo mejor que tienen para traer alegría a un pueblo, pero nada más. Los que tenemos el país en las manos somos los puertorriqueños. Si no nos hemos organizado para traer la esperanza al país, no podemos poner ese peso sobre un solo boricua.

jueves, 24 de mayo de 2012

Porque ser pobre es un "mamey" *


*Esta columna fue publicada en El Nuevo Día el 30 de mayo de 2012.


Ojalá con esa frase, que muchos hemos escuchado tanto en estos días, y que muchos otros han pronunciado, se pudiera explicar el problema grave de la pobreza de nuestro país. Es aún más difícil poder explicar la marginación social en la que vive gran parte de nuestra sociedad, dada la cantidad de beneficios materiales no indispensables que recibe esta población. Mucho peor, es la paradoja de ver cómo una buena parte de la clase trabajadora no tiene la capacidad económica para adquirir servicios como el tan mencionado Wifi.

Desgraciadamente, la discusión se torna para las gradas, y pagan justos por pecadores, desenfocando el verdadero problema de este asunto. Los residenciales son los herederos de los arrabales que multiplicaban en las décadas del treinta y cuarenta del siglo pasado. En ellos se concentraban la mayor parte de las problemáticas sociales que vemos en los residenciales de hoy. Sin embargo es la marginación con la que hemos tratado a estos sectores como los residenciales, los barrios o las mentadas comunidades especiales, que logran hacer más dramática la situación.

En un país como el nuestro donde nos hacemos llamar primermundistas, todavía hay mucha gente que no tiene acceso a una educación de primera, y que por consiguiente están casi destinados a vivir en las condiciones que conocemos. Mientras nuestra sociedad reproduce abogados, médicos, políticos e intelectuales de tercera y cuarta generación; al mismo tiempo vemos generaciones que no logran salir de la pobreza y la marginación.

Por lo tanto, el problema no es que Santini quiera dar Wifi a Llorens Torres, el problema es que sabemos que gran parte de los que reciben esta beneficencia social, heredarán el Wifi a sus nietos pero no habrán podido salir de la pobreza. Las comunidades pobres en Puerto Rico son víctimas de las agendas electoreras como esta, que no buscan la superación de los necesitados, sino un paternalismo trasnochado que no resuelve ni resolverá nunca el problema. Los pobres no son los beneficiados, son las víctimas de aquellos que saben que, otorgándole bienes y lujos, los mantendrán siempre en la misma condición.

jueves, 17 de mayo de 2012

Propuesta #1: De la Isla de los pies secos a la industria pesquera

*Este es el primero de una serie de blogs que estarán orientados a propuestas que a mi entender pueden resolver algunos problemas de la isla. Mis propuestas surgen de una intención de aportar al flujo de ideas, no para definirlas como las únicas, sino para que provoquen aun más discusión y que fluyan las ideas por el bien de nuestro país.

Si bien es cierto que en nuestro país se abandonaron las diferentes industrias económicas nativas de gran envergadura como la agricultura y la manufactura (que nunca ha sido completamente nuestra) el renglón de la pesca ha sido probablemente el más olvidado en toda nuestra historia económica. Las posibilidades geográficas que nos limitan y potencian han sido más bien vistas desde el punto de vista de la tierra que desde el mar. Es interesante cómo desde los inicios de siglo pasado nos han instruido en las limitaciones que tiene el territorio pequeño en que vivimos, sin embargo no abundamos en las capacidades que tenemos como isla.

La pesca en nuestro país no es una realidad para casi ninguno de los pueblos costeros de la Isla. Reconocemos que la mayor parte de los pueblos costeros posee algún tipo de industria pesquera de menor escala, con algunas excepciones. Es también sabido el auge que tienen en la población algunos centros culinarios asociados a la pesca como el litoral este, y pueblos como Salinas. Sin embargo, es necesario entonces cuestionarse por qué la pesca no ha figurado como uno de las industrias predilectas, y por el contrario ha sido casi ignorada por los gobiernos de los dos partidos que han gobernado.

La pesca en nuestro entorno sufre de algunas limitaciones en cuanto a la suficiencia de los bancos de peces que rodean nuestra Isla. Además debemos aceptar que sufrimos de un gran desconocimiento en la población sobre este asunto, y que en realidad no poseemos una cultura que mire al mar (es tanto así que hemos construído nuestros centros turísticos costeros de espalda a las playas, otorgándole las playas a los hoteles y condominios privados). Por otro lado, es necesario encarar que importamos el 85% del pescado que consumimos, y que ante el caos económico que enfrentamos, es imprudente no darle una mirada seria a este asunto.

Históricamente nuestros gobiernos no han actuado con la premura que hace falta para resolver este asunto y por lo tanto han optado siempre por revivir el tema de la industria manufacturera y alcanzar un alivio económico a través de la construcción y sus derivados. En un libro de reciente publicación, el cual recomiendo a todos los interesados en este asunto, Una mirada al mundo de los pescadores en Puerto Rico, el autor Manuel Valdéz Pizzini explica que "Puerto Rico apostó a la modernización por medio de la manufactura. La meta consistió en convertirse en un país industrial con trabajo asalariado y un nivel de vida elevado. El fomento de esas actividades requirió todo el esfuerzo de los líderes políticos y de los tecnócratas que diseñaron el nuevo Puerto Rico de entonces. Por esa razón, la pesca quedó relegada y permaneció, en términos administrativos, en el Departamento de Agricultura del Estado Libre Asociado."

El fomento de la pesca en PR requeriría de una gran inversión monetaria por parte del gobierno así como la tecnología necesaria para adentrarse en aguas más profundas y que se pueda convertir la pesca en una industria económica viable. Valdéz Pizzini provee 17 puntos principales de política pública para que se implemente el fomento de la pesca en PR. No creo que la pesca se pueda convertir a corto plazo en la salvación económica. Además, entiendo que hay otras soluciones económicas que nos ayudarían a salir del marasmo, sin embargo, entiendo que es necesario que se mire la pesca como algo a considerar de manera urgente.

El gobierno tiene la obligación de atender este asunto, debe dejar de ignorar que somos isla, y que nuestros recursos económicos deben ser autosustentables y no depender de fábricas e industrias foráneas que puedan abandonarnos en cualquier momento.

jueves, 26 de abril de 2012

"War Room" o la desgracia de las campañas



"War Room". Así ve Alejandro García Padilla el cuarto donde se maneja toda la cosa pública y mediática de su campaña. El martes pasado, luego del mensaje del gobernador, Alejandro publicó una foto de su grupo de trabajo en su cuenta de Twitter y la tituló "War Room"#LFseDespide. La foto es muy reveladora y a la vez sencilla: dos computadoras en primer plano, seis personas todas manejando computadoras y al final un televisor prendido.

Lo más revelador del Tweet de Alejandro es que nos deja saber cómo se manejan las campañas, y lo que hay que hacer para ser gobernador de la Isla.  Para esta claque de candidatos fabricados, como lo han sido los últimos tres o cuatro cuatrenios, la campaña es una guerra que hay que ganar, no una oportunidad para llevar un mensaje de bien. Quizás "war room" nos ayuda a entender mejor la desgracia de las campañas y porqué nada mejora en este país. La política hacia la gobernación es una guerra luchada desde un cuarto pequeño, donde nadie tiene acceso. Una guerra que se gana, si se sabe manejar los medios. Es para esto que se hacen recogidos de dinero millonarios; es a base de la inversión de dinero en estos "War Rooms" que son exitosos o no los candidatos.

La foto de Alejandro jerarquiza la importancia de los medios frente a cualquier otro asunto necesario para ganar. Las computadoras ocupan el primer lugar, celulares, café, televisor, todas son herramientas necesarias para la campaña, o la guerra, a la que tanto tiempo le dedican. Es aquí donde se ganan las elecciones. Es en la percepción publica, en la fabricación o generación de noticias donde se ganan votos. Es en la manipulación de redes sociales, de entrevistas, conferencias de prensa, anuncios televisivos, y de la opinión pública que se invierten millones de dólares para que se puedan lograr los milagros electorales tipo Fortuño en el 2008. La foto habla por sí sola: primero los medios, segundo la gente y tercero los medios nuevamente. Nosotros estamos atrapados en medio de la guerra mediática que crean los candidatos para que lleguemos a las urnas como corderos.

Dista mucho esta foto de lo que debiera ser una campaña. Sin embargo, este "War Room" es más que elocuente para contarnos la realidad de cómo nos manejan y nos hacen pensar que "Primero es la gente" o que "el cambio viene" o cualquiera de los otros estribillos de campaña que se crean en estos "War Rooms". Lástima que no tengamos un "inside view" del "War Room" de los demás candidatos. Así quizás podríamos saber cuál es su visión de mundo y qué los motiva a seguir en esto.
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